martes, 20 de noviembre de 2018

Intento mantener el equilibrio

no puedo evitar retroceder.

miércoles, 29 de agosto de 2018

Reencuentros


A los días eternos. O más bien las noches. El contacto, de nuevo. La sequía escrita y musical pero todo lo demás. Siempre pienso en eso de que cuando lo vives no lo puedes crear. O igual esa fina línea. Últimamente tengo pánico de irme a dormir, que se acabe el día, de volver a casa. Igual es el verano, igual es algo que emerge. O igual es algo que prefiero acallar. Del aislamiento absoluto a la continua búsqueda del otro, del cuerpo. Es como un exprimirse continuo. Como que siempre queda algo más. Y no es que se quede corto pero es que no hay ese límite. Porque sigue esa especie de paz, sin reproches. Sin peros. Y se hace extraño que todo esté tan bien, tan fácil. Nos acostumbramos a otras cosas. Y pensamos en que algo no está bien cuando todo está tan bien. Asumirlo. Me cuesta decir que soy feliz. Pero lo estoy siendo. Igual simplemente era eso. 

miércoles, 16 de mayo de 2018

Y yo pensaba pasar página

Y verte de nuevo, en otro contexto. Con ella. Qué raro ¿no? Sí, esto no es un blog, es una conversación contigo que igual no quiero tener. Siempre desfasada, puede que lo entiendas. Pero luego viene eso, no es arrepentimiento, es un querer bien hacer. No querer la mala cara de nuevo. Y otra vez  "A stutter" de Ólafur Arnalds como sacabobos. Como sacacorchos. Porque es así. Como contigo con-todo-con-migo. Y no es para tanto, pensaba, hasta que me releí hace unos años. ¿En serio viene de tan largo? ¿Qué ha pasado? ¿Cómo seguimos igual? Lo dejo de nuevo en stand-by. Me haría gracia releerme de nuevo.

viernes, 27 de abril de 2018

Lo mejor de todo

es que aun sigue el deseo.


pese a todo.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

C....

No sé quién soy
cuando soy
yo.

¿Quién soy?
¿Cuándo?
¿Soy yo?

La Venus fálica castrada.

Acallar(se)
hasta el absoluto mutismo.

Y rechinar,
rechinar,
rechinarrompiendolosdientes
enpedazosdiminutos.

CRICK
CRICK
CRICK

-lima-
-lima-
-lima-

CRICK
CRICK
CRICK

-lima-
-lima-
-lima-

Escupo.

Rechinar de tendones
de ligamentos
de huesos.

CRICK
CRICK
CRICK

Todo
va
a
romperse/te.

Se cruje la tensión
sin distensión
sin resguardo
sin salida.

¡CRACK!

La fractura va a ser
irreconciliable.
El yo fragmentado,
y los yoes
revoloteando
perdidos
disminuidos y tristes.

Entrechocándose
ensordecedoramente.
Ya lo decía el refrán:
Después del silencio
llega el ruido.

CRICKCRICKCRACKPUMBAKUM

Pensamiento atómico.

Luego
de nuevo,
sssssssilencio.
Todo ha muerto
y vuelto.

¿Quién soy?


viernes, 22 de enero de 2016

La vida es mucho más que todo esto.

Me gustaría poder dejar de hablar de mi, crear una ficción que embelesara (o todo lo contrario).

2016


El año pasado fue el año del trabajo, de acabar cosas que se postergaban como lastres que no querían desatarse. Fue el año de no pensar demasiado, de actuar por inercias ya iniciadas. De labrar, de roer, de casi extinguirse. El año pasado fue un año muy duro - en todos lo sentidos - pero ya ha pasado. Este año es el de recogida, el de asentarse, el de decir que no a muchas cosas por las que se han pasado y sí a las que han de pasar. Crear un hogar, renovar buenos hábitos, iniciar nuevos proyectos. Es el año de reconocerse y también de recompensarse. Es el año de la música. No todo puede ser a cada vez. 

jueves, 17 de diciembre de 2015

Comienzos



Virginia Wolf hablaba de un cuarto propio. Pero eso no lo es todo. El cuarto no sostiene todo lo demás. Todo lo demás en este tiempo convulso. El cuarto propio debe poder sostenerse. Por suerte, y no quiero cantar victoria, el trabajo - aunque no sea el propio - tiene recompensa. Se atisba un 2016 de cambios, de recolecta. Porque este 2015 ha sido demasiado labrado. No me quejo, no.  Asevero. Y por fin, me creo, digo, que me lo merezco. Voy a poder dar paso más. O eso espero. En todos los ámbitos. Puedo decir que estoy orgullosa. Puedo decir que me lo he ganado.Pero, como siempre, aún queda todo lo demás. Y espero tener el tiempo de respirar para poder reportarlo. Exportarlo.

sábado, 19 de septiembre de 2015

Melody day



Salir del metro como de la boca del lobo, como del infierno que se apodera de Barcelona. Llegar a casa como Cenicienta. Sin carroza y sin ratones que se escabullan, pero con un gran ensayo, con un ensayo memorable. Tras esta semana - ¡otra más! - eterna de hastiado trabajo y otras vicisitudes. Encontrarse con las seis y también, de nuevo, con las otras cuatro. Las cuerdas, sí, y ellas dos. Casi la misma sangre. O quizás mucho más que eso. Una fisura en el tiempo y en el espacio. Una obertura en esta ciudad. En esta ciudad en la que me empezaba a ahogar pero a la que Bolaño y la música empiezan a dar un respiro. Sí, crear es tan necesario como reír. Y como llorar, también. Como todas las expresiones posibles. Como a todo a lo que podemos estar abiertos. Y expuestos. Envidio a Arturo Belano en su vida errante y errada, sin sentido pero sentida. Igual no se diferencia tanto, pero la ficción engrandece. Aunque no sea ficción. Me imaginaba con diez años menos, cuando deambulaba por la Comtal como quien se encontraba en cada pérdida. Sin mapa pero con rumbo fijo. Todo se hallaba. Los sitios, las personas, los huecos. Bolaño, el chileno, dice, decía: “La vida está llena de problemas, aunque en Barcelona, en aquellos años, la vida era maravillosa y a los problemas les llamábamos sorpresas”. No recuerdo el momento en que dejé de pensar en los hechos como sorpresas. Es un poco todo eso de cuando dejamos de ser niños, ¿no? No, creo que es otra desilusión. Pero vuelven las ganas de callejear con unos cuantos libros debajo de un brazo y una libreta debajo del otro. Eso no es desilusión. Eso es reversión. Vuelven las ganas de hablar hasta el amanecer de vino, de poesía o de virtud. De dejarse llevar, de serseparaunoyconlosotrosenlamúsica aunque suene demasiado cursi. Igual es el momento de serlo. En realidad nunca ha dejado de serlo. Pero a veces nos apaciguamos, nos dejamos llevar por las aparentes necesidades tan realmente innecesarias y nos perdemos las sublimes contingencias. Somos muy cobardes. O muy ineptos. O las dos cosas, que es peor. Y de golpe viene el ansia. El ansia de vida y de todo lo que lleva detrás. Lo bueno y lo malo. AHG. No, hay cosas que no van a cambiar. Ese ansia que a veces lo devora todo. El todo y la nada en una línea. Y también te echo de menos, sí. En casi todos los aspectos. Pero de un modo más lejano. Casi como lejana estás tú. No apacible, pero apaciguada. De momento. Pero eso lo dejamos para otro día.