jueves, 11 de diciembre de 2008

Por aquella época...


Por aquella época todo estaba roto.
Los labios
las manos
los parpadeos
incluso las ideas que amanecían quietas.

Por aquella época
sólo sonaban estertores
entre los tropeles de palabras sin sentido
entre los silencios desverbalizados a punta de pistola.

Retazos

De aquella época sólo queda eso,
jirones de aire húmedo
guiños azules
y algún papel arrugado.

Los dedos temblorosos y alquitranados
la lengua seca y negra
como una sombra sin silueta
como un calendario sin días que tachar.

Por aquella época existías sin nombre
un momento no vivido
que casi parecía un recuerdo olvidado.

Luego todo cambió
el bautizo de tu existencia en la mía
el brote incipiente
de toda una naturaleza muerta.

Fuiste un somos que no quería,
que no parecía ser.
Fuiste la precusora
de
esta
época
viva.

Una historicidad sin histericismos que es el ahora.
Y es en este ahora cuando puedo
amarte.


miércoles, 26 de noviembre de 2008

A mi Dios o a mi Virgen


LA NOCHE / 1
No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.

Eduardo Galeano del Libro de los abrazos

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Sobre lo que es y lo que no es


En este muro de lamentaciones
que es papel
que es lo único que me queda
tras este mar
que es desierto.

En esta pupila
que no ve
que es condimento
de las sílabas que mastico.

En esta pluma
que no escribe
que esputa la palabra rota
tras chocar contra los dientes.

En este abismo
que no cae
por falta de aire,
gravito
Esperándo(me)te.

Hiperlaxitud emocional

Hiperlaxitud emocional
una concatenación de parábolas
cóncavas y convexas.
Tensión y distensión.

Estallidos de diástole sin sístole
encerrados en esta jaula torácica.

Hiperlaxitud emocional
que ahora no es más
que artrosis emotiva.

Suposiciones

Se supone que me inspiro más en los bares que en las bibliotecas,
en la oscuridad que a plena luz.
Se supone que tengo muchas cosas que decir
pero al final,
no digo
NADA.

Se suponen demasiadas cosas que se quedan entre estratos
quietos y callados,
casi muertos.
como flotando en éter y plumas negras.

Más pseudoescritura autómatica en noches frías


- ¡Escribe!-
me digo.
- ¡Escribe! -
Pero tengo las manos rotas
de golpear contra la mesa.


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Si esta fuera mi última noche
sólo desearía la existencia de un mañana
para poder olvidarla.


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Me duele el vino
de tener un estómago
que no sabe llorar.


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Los crisantemos se secan
en la mesa
mientras espero que el don de la palabra
acuda algún día a mi pluma.


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De pequeña pensaba
que crecería tanto
como para atravesar el estrato
que separa tu pupila de la mía.


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El día que te encuentre
querrá decir que me he perdido.
O viceversa.

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No creo que sirva de mucho
pero:
- sírveme otra copa.
Eso sí, esta vez
por favor,
dilúyete en ella.

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lunes, 3 de noviembre de 2008


Tú,
tú eres culpable de todo.
De sentir tanto
de reprocharme
de ser caprichoso y soñador.

Tú,
tú que eres culpable
de tanta angustia
de tanta agua
de tanto amor que se come así mismo.

Tú,
tú que eres culpable
de la desdicha eterna
de querer lo que no se debe
de obedecer a lo que no se quiere.

Tú,
tú que eres culpable de todo
y de mucho más.

Te condeno a cadena perpétua
a trabajos forzados
a la soga
y a la cámara de gas.

Te condeno a la muerte
pese a que bombéen sobre tí
tantos cargos de sangre
y aún así seas inocente.



martes, 28 de octubre de 2008

Desvaríos semietílicos en metros nocturnos


Rasgar los rasgos
hasta transfigurarlos.
Hasta que
tras desconocerse
tras deconstruirse en la eternidad
del momento concreto
de este presente,
que es arte,
y que existe sin existir
constituir el acontecimiento
que diga qué soy.

La voluntad del no retorno
El poder de la palabra no dicha

domingo, 26 de octubre de 2008

La danza de la muerte (o la vida no quiere bailar conmigo)


La muerte me danza
- como metáfora -
desde hace días
de las noches no me acuerdo.

Estoy por sacarla a bailar yo
pero temo equivocarme de paso.
Me lleva la ventaja de la infinitud.

La muerte me danza
entre los párpados
y detrás del sueño.

¿Sabes?
No lo haces nada mal,
nada mal.

Tranquila,
si me animo
no te evocaré en eufemismos.




El heraldo de la consciencia


Todas mis buenas intenciones, mis propósitos no son más que un puñado de polvo. El mismo que quedará de mi cuando todo esto estalle desde dentro hacia dentro. Me paro, miro hacia ambos lados, bajo la cabeza y observo el pequeño espacio que queda entre la suela de mis zapatillas y el sucio suelo - no es tan ínfimo como parece - y hacia arriba hasta que la torsión del trapecio se hace dolorosa. Detrás queda tanto que apenas lo recuerdo, delante tan poco que no puedo retenerlo. Me miro en picado y contrapicado, desde la raíz de mis remolinos hasta la turbulencia de mi sexo. Bueno, podría ser peor - me digo - muchísimo peor. Pero también mejor y aún no entiendo qué es lo que no llego a entender, qué ese ente incognoscible que soy yo misma.

Siempre me consideré poca cosa, más bien una sombra de una sombra disipada. Luego comprendí algunas cosas y, haciendo una exégesis de mi misma, me creí capaz de todo, o al menos de todo aquello que se me antojase. Ahora dudo entre lo primero y lo segundo. Ya no sé si me infravaloro o, en realidad, siempre fui un fraude, una decepción ensalzada.

Yo lo intento, juro que sigo intentándolo. Pero la duda empieza a ganar terreno y yo no tengo fuerzas ni para deconstruirla al modo cartesiano.




sábado, 11 de octubre de 2008

La Danza

Buscando la danza, no la de la muerte, la de la unión. La danza que es lucha que es lo Uno, que no, que no Dios. Es mucho más que eso, es real. La danza que se repliega entre sábanas y entre arena, en fríos suelos y entre terciopelo. La danza de lo real cuando la expansión, de aquello sin nombre e inconmensurable - que no, que sigue sin ser Dios- te abarca. El combate desnudo pero no indefenso. El puño cerrado aferrando un puñado de aire. Los dientes prietos y la mente en blanco de tanta imagen. Los ojos dentro de los ojos que están dentro. Diálogo de pupilas y papilas, de gestos enérgicos de calma extática. La tensión y distensión. La locura transitoria que es la máxima lucidez a la que puedes optar, al menos, de la que puedes casi ser consciente. La danza. Algo ancestral y primitivo que te devuelve. La antagónica batalla en la que ambas partes comparten teleología.





Aquello que besaba eran sólo unos labios. Encima de su comisura no había nada, sólo un enorme agujero negro como desecho de una onda expansiva balística nuclear. Sí, eran sólo unos labios. Unos labios desconectados de todo tipo de pensamiento o emoción. Se abrían, se cerraban, me acogían y me soltaban pero no lo hacían bajo ninguna orden racional aparente sino por alguna inercia mecánica que así los empujaba. Aquello que besaba eran sólo unos labios. Y me abarcó la incertidumbre al no saber si se debía a la absoluta oscuridad, a la locura que me acecha o al simple hecho de que esos labios eran tan sólo eso, una herida abierta ávida de alimento.



Caseum lingüístico

Amígdalas volcánicas
tengo las amígdalas llenas de todo lo que guardo.
Infección verbal.



sábado, 27 de septiembre de 2008

Abrazo


Lejano. Es terrible palpar tanta distancia en un abrazo. Entre tu pecho y el mío podríamos construir otros mundos, sembrar trigo, bailar tangos en suelos de parqué encerados. Entre tu vientre y el mío cabe lo insondable, lo infinito por los dos vértices, podríamos zambullirnos en ese océano profundo y buscar sirenas o restos de la civilización atlante. Pero esa distancia me sobreviene vacua, tan insostenible como lejana, tan fría como distante. Entre tu ombligo y el mío hay tanto aire, tanta niebla, que ni nuestras pieles se tocan. Entre tu sexo y el mío hay un silencio tan ensordecedor que no podemos ni escucharnos. Es terrible palpar tanta distancia en un abrazo.

Pasopalabra


Con la letra A:

"Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear."

PASOPALABRA

Con la letra B:

"Golpe violento que mutuamente se dan dos personas en la cara o en la cabeza."

PASOPALABRA

Con la letra C:

"Órgano de naturaleza muscular, común a todos los vertebrados y a muchos invertebrados, que actúa como impulsor de la sangre y que en el hombre está situado en la cavidad torácica."

PASOPALABRA


Con la letra D:

"
Argumento formado de dos proposiciones contrarias disyuntivamente, con tal artificio que, negada o concedida cualquiera de las dos, queda demostrado lo que se intenta probar."

PASOPALABRA


Con la letra E:

"
Que tiene amor"

PASOPALABRA
PASOPALABRA

PASOPALABRA


martes, 23 de septiembre de 2008

Tipos y ejemplares





¿Dónde están todos esos ejemplares de palabras (o palabras ejemplares) nunca dichos?



¿Y la única oración de Quine?




martes, 2 de septiembre de 2008

Anámnesis olfativa (o cursilerías nº1)






Anoche se me dilató el corazón
al girarme
y percibirte en mi almohada.

Luego,
ya no pudo contraerse.






miércoles, 27 de agosto de 2008

Intento alético





















Este es mi último intento alético.
No espero que nadie lo entienda,
tampoco espero que nadie lo intente.

Esa no era mi intención,
mi intención es alética
y el intento es mío ahora
que no en vano constituye
la última catarsis antes del principio.

Luego todo seguirá igual,
como antes
pero diferente por completo.

Yo no habré cambiado en absoluto
pero habré dejado de ser yo.
Puede incluso,
que no me reconozca al mirarte en el espejo
ni tú al yo reflejarme.

O puede,
que el zapato derecho no me entre ya
y el izquierdo se tambalee
alrededor de mi pie desnudo.

No importa.

Si gorgiamos todo lo que digo,
en este momento,
sólo será un intento fallido.

Ni la realidad volverá a a palabra
ni ésta a la verdad.

martes, 26 de agosto de 2008

Noches que son amaneceres


Esta noche me va a volver a dar el amanecer. Ya son las cuatro y mi nuevo horario de sueño no creo que me deje caer en la horizontal demasiado pronto. Hoy al menos no toda la culpa la tienen las divagaciones filosóficas baratas, esta tarde-noche he salido de casa y he ido al cine. Aunque he de reconocer que una vez que te adentras en la cueva esteparia el exterior empieza a carecer de interés. O al menos casi todo.

Vestirte medianamente aceptable, coger con ansiedad el metro abotargado. Ruido. Más ruido. Un libro de Nietzsche sobre los preplátonicos y Cuchillo sonando bien fuerte. Llegar al epicentro neurálgico de Barcelona y desear llevar el bolso lleno de dinamita para hacerlo estallar en pedazos. El bolso no, el centro. No suelo ser tan radical, sólo a veces, por suerte. Pausa.

Cerveza tranquila en bar moderno. Poca conversación, cada una en su globo propio. Prisas por coger buena butaca. A mi en realidad me da igual, hoy no tengo prisa ni por respirar. El caballero oscuro nos acoge en sus alas durante dos horas y media. ¡Diosa, dos horas y media! Yo notaba que se me hacía un pelín larga la película y que mis piernas se empezaban a entumecer por no decir lo que le sucedía a mi vejiga, pero he flipado bastante. Y más porque ya no hay metro de vuelta y tengo la cabeza en tal nube, que se me hace impensable llegar hasta Plaza Cataluña para coger el bus. Al final no es tan grave y en apenas media hora estoy en casa. Eso sí, me he quedado con ganas de al menos poder darte un beso. Y sé que hoy soñaré con el Joker (jodidamente espectacular) y sobre todo con el personaje de Dent ya sin la mitad del rostro.

LLegar a casa y poder tener un rato de conversación en el salón. Conflictos bélicos, la credibilidad de los medios de comunicación, la evolución de mi disertación, entre otras cosas. No tengo sueño así que decido seguir con ella. Liquido el tema de la poesía y tragedia griega en unos párrafos y me sirvo una copa de vino blanco. Me gusta tinto pero no queda, igual consigo educar mi paladar entre otras cosas.

Ahora escribo esto, para nadie en especial. Aunque tengo ganas de compañía, de explicar estas banalidades apoyada en la cama mientras me termino la copa. La gata esteparia no siempre es solitaria.

lunes, 25 de agosto de 2008

Nicanor Parra y la antipoesía


LA MONTAÑA RUSA

Durante medio siglo
La poesía fue
El paraíso del tonto solemne.
Hasta que vine yo
Y me instalé con mi montaña rusa.

Suban, si les parece.
Claro que yo no respondo si bajan
Echando sangre por boca y narices.


De Versos de salón (Santiago, Nascimento, 1962)

Safo de Lesbos y la poesía griega


El peso que dejó la poesía griega llena de mito y de ethos educativo, de areté homérico, del valor de la diké hesiódica, quedó de algún modo liberado por la autoafirmación de la intimidad humana de Alceo, de Safo. El círculo sáfico y la concepción educadora de la poesía. El eros sáfico y el corazón entre las manos. Dejando de lado a que sexo pertenezca.

En mi sueño cerca se me aparece

tu graciosa imagen, sagrada Hera,

la que los ilustres reyes Atridas

vieron con ruegos;

pues llegado el fin de la empresa de Ares,

junto al Escamandro voraginoso,

no pudieron ir desde aquí sus naves

hasta su casa

sin hacer ofrendas a ti y a Zeus

y al amable dios que engendró Tiona.

Sacrificios puros te ofrece el pueblo

hoy como entonces:

las doncellas traen un hermoso peplo

y a tu altar se agrupa junto con ellas

la apretada fila de las mujeres ...

Acción - reacción. Ponerte a estudiar Historia de la Filosofía Antigua y liarte más con una pequeña disertación que con el temario en sí. Y de ahí una concatenación de ideas. De una cosa a la otra, hasta acabar hablando de arte y filosofía, y de educación en la poesía y música griegas. Lo bueno es ver dentro las ganas, la motivación adormecida que despierta. Aunque puede que sólo dure esta noche de duermevela. Y ya son casi las cinco...

"La belleza será convulsiva o no será" (A. Bretón)

sábado, 9 de agosto de 2008

Duermevelas y desvelos


Me dormía. Me dormía de agotamiento y de vino. Me dormía de agotamiento y de vino pero me desvelé por ella. Ahora ella duerme y yo no puedo hacerlo. Por eso he puesto Radiohead bien fuerte y escribo. Por eso yo escribo ahora y ella duerme. Pienso en tantas cosas mientras ella sueña, mientras la única memoria que perdura - la música- suena inexorable. Los mismos recuerdos se evocan por propia inercia, como los círculos concéntricos que se contraen por sí solos. Se contraen y nos absorben en su vaivén acuático. Como peces que se muerden la cola. La cola, la cabeza, las aletas, las escamas y la espina dorsal. Pero sin lamentos. No. Sin lamentos, sin sangrar. Cuando todo se inunda de líquido amniótico quedamos sedados, con el hipnótico y placentero latido materno. Toc-toc, toc-toc, toc-toc... y es casi como morir. Y es como casi estar naciendo.



Cuestiones de fe


A veces parece casi irremisible creer en Dios. En realidad es sólo un momento, un atisbo. Ir en tren, mirar por la ventana y que, tras una increíble nebulosa, resurja una incandescente luz. Parece un milagro demasiado bucólico pero es sólo el contorno de nuestra realidad. Ella duerme apoyada en la ventana. Yo no la toco por si se despierta y porque respeto sus opciones. Miro hacia otro lado como para quitarle peso al segundo quieto, pero el corazón compungido sigue aguantando el aire. Sí, todo eso lo he sentido, todo eso estaba ahí en ese lapso de tiempo. Y yo he sentido el abismo en los ojos, el charco derrumbándose en los párpados. Quizás no era tan desbordante pero cuando lo epidérmico se vuelve visceral, lo estoico se queda en los libros. Y así lo inabarcable se vuelve factible, casi un juego de niños. Pero ya no somos niños y lo mejor de todo, es que ,por ese leve instante, eso tampoco importa.





jueves, 31 de julio de 2008

El arte de amar


Si ya lo decía Erich, amar es un arte no un "tropiezo". La contingencia nos da la oportunidad, lo demás corre de nuestra cuenta. Torpe. Muy torpe. No sé si es mi hipersensibilización o nuestro choque de corazas. O la astrología. Todo ésto no lo sé, pero lo demás lo tengo muy claro.


domingo, 27 de julio de 2008

Estoy intentando encontrar... las palabras.

Es como si las palabras pesaran. Como si al decirlas cayeran tal que lápidas inamovibles, sin derecho a rectificar. Buscar el término idóneo, la frase que conjugue el pensamiento concreto que te atraviesa. No, no es nada fácil. Supongo que por eso nació la metáfora y la poesía, pero yo por desgracia, no ando dotada de ese arte. Y no juzgo tu pregunta, castigo mi falta de respuesta.

A falta de ello me valgo de vagos puntos suspensivos. Lo peor de la ambigüedad es quedarte con la interpretación equivocada. Y de eso, estoy más que hastiada. A veces buscas hacer las cosas tan bien que te quedas corta. Ya no sé si prefiero pecar por exceso o por defecto. Igual tienes razón y ando buscando lo que ya está siendo.




jueves, 17 de julio de 2008

Las pupilas refractivas



Mis pupilas aún permanecen dilatadas. Ese mejunje oftalmoscópico que agranda la profundidad de mis ojos hasta hacerlos insondables. Pero se puede llegar más lejos. También podría ser mentira y simplemente venir de una rave o que mi corazón se asome ente mis ojos. Decide tú, hoy no lo veo muy claro. Ver no sé, pero sentirlo, todo. Dicen que todo lo que sentimos se refleja en esa pequeña circunferencia.

lunes, 14 de julio de 2008

Ciudad insomne


La noche no me deja dormir. Ni la ciudad con sus llantos de sirena de asfalto. Quizás sea la luz que se filtra sin permiso entre las rendijas de las contraventanas o puede que simplemente el calor que se pega a la piel que se pega al colchón. O la naturaleza hambrienta con su zumbido incansable y obstinado. Ni siquiera el mundo onírico reposa laxo algún segundo, como si tuviera que vaciarse por completo, apresurado, a veces turbio, a veces diáfano y refinado. Pero siempre en color, siempre demasiado vivido, traspasando todos los estratos que se esconden tras el párpado abierto. A ratos el libro lee, a ratos la pluma sigilosa y al acecho como si, en cualquier momento, asomase la suculenta presa que nunca aparece. El balcón frío de piedra y de charcos pretéritos pero cálido de olor blanco sureño, que evoca esas raíces innegables pero lejanas. Y así, las horas cambian de dueño. Y así, participo de ello. La noche no me deja dormir, pero he de reconocer que yo, a veces, tampoco le dejo dormir a ella.




Sonó en algún momento: Tricky - "My mermaid"

domingo, 13 de julio de 2008

Revival adolescente


Retomar la adolescencia. Sin ciclotimias ni oscuridades, sólo con la capacidad de sorprenderse y de vivirlo todo como nuevo, como por estrenar. Sentir el rictus sonriente en las pequeñas acciones, como un tic perenne y delicioso. Buscarte en todas las señales de humo ancestrales. Quizás por ésto recuerdo la primera vez que te vi, sin conocernos. La torpeza incipiente, entrañable y recuperada.

Ahora podría comerme el mundo a pedazos. Con las manos, sin importar mancharme la camisa o la comisura de los labios. Los labios que tiemblan de pensarte, tan tímidos y contenidos, tan llenos de todo lo que la sed achaca. Que el tiempo se realentice hasta parecer que se detiene. Hoy no me importa hacer rebrotar cursilerías.

Mis pupilas refractivas parpadean con tu imagen.




Sonaba: Gentle music men - Universe

lunes, 7 de julio de 2008

Puntos de inflexión y luciérnagas diurnas.


Despojarse de todo. Mi cara ya no tiene heridas aunque sí cicatrices. Matar al ego con la conciencia. Todos mis yoes están aquí, ahora los veo, ahora los discierno y vislumbro donde está el original de las copias, de los condicionamientos y fantasmas, de los miedos y espejos. Sí, otra contingencia me ha despertado. Saber hacer caso del instinto cuando es necesario. Me alegro de haberte encontrado ante tantas miradas vacías.

Y también tú, mi pequeña luciérnaga. Ahora te diría las cosas que no he dicho a nadie. Aunque no seas tú pero por si lo fueses. Me embriago con sólo oler el vino. Y lo prefiero así. Abusamos tanto de nuestros placeres que los destruimos con nosotros. Lo dionisíaco también necesita de lo apolíneo pero no como antagónico si no como complementario.

Estoy contenta de este nuevo punto de inflexión que no se dirige a la concavidad si no a la convexidad. No podemos ser lobos esteparios, al menos demasiado tiempo. Sólo como desintoxicación, como depuración de la esencia. Pero queramos o no, somos lobos sociales.

Aprender a hablar, de nuevo. Sin conceptualizarnos, las definiciones no van a salvarnos pero sí nosotros mismos. La palabra sensible.


Sonaba Goldfrapp - "Some people"

jueves, 3 de julio de 2008

Juegos, filosofía y amores desacompasados.


Yo juego, Tú juegas, Todos jugamos. Aunque los destiempos parecen inevitables. Como el abismo de un compás en anacrusa insalvable. Dicen que nunca es tarde (si la dicha es buena), pero no creo que sea un refrán plenamente factible, al menos en los casos más importantes. Eso también ha sonado bastante relativo. La relatividad no nos da ninguna certeza pero es lo que más se aproxima a muchos estratos de la realidad.

Casi me recuerda a una de las aporías de Zenón (¿era la segunda? ¿la tercera?), la de Aquiles y la Tortuga. Parece obvio que el querido héroe alcanzará a la tortuga, ésta última especie no suele brillar por su velocidad vertiginosa. Pero resulta que cuando Aquiles alcanza el punto en el que ésta se hallaba, la tortuga ya ha avanzado. Así, nunca se encuentran en el mismo punto, el tipo conocido por su punto débil nunca la consigue. Está claro que hay mucho alegatos que revientan esta tesis pero prefiero dejarlo en aporía, me resulta más gráfico.

Yo ya estoy en el tiempo fuerte, tu sigues en el débil. Quizás sea al revés, pero la cuestión es que formamos una síncopa perfecta. En realidad sólo somos un contratiempo. Cuando parecía que las dos íbamos a caer a tierra, por fin, alguna cambió de beat. Llámalo Ley de Murphy o simplemente Ley de Vida.

Y ahora nos damos cuenta. Me invitas a casa, no voy a quedarme a dormir. Al final me quedo pero no puedo dormir porque tengo la cabeza en otra parte. Al menos sé donde está.

Estaba ilusionada de poder vivir aquel retazo de pasado que se quedó colgando, oscilando de miedos e indecisión, temblando de lujuria y juegos triangulares. Pero tanto vaivén me ha acabado mareando. Dicen que nos mareamos porque perdemos de vista un punto fijo, a saber, la tierra. Creo que yo ya he encontrado el mío. Y de nuevo, tampoco coincidimos.

miércoles, 2 de julio de 2008

Contingencia


Como enamorada de una contingencia. Una contingencia casual. Ésta sería a las que Marquard llama "por arbitrariedad" pero que, a mi parecer, acaba siendo "por destino". Como el mismo nacer, como la muerte. Casual pero con el deseo contenido de cuando ella misma se hizo contingencia por primera vez. Cuando aún no había palabra. Cuando no éramos lo que somos. Es curioso pero casi empiezo a creer en la Ley de Atracción, tergiversada y curiosamente adaptada. Eso sí, no vuelvas a sonreír, por favor. LLevo tres noches sin dormir.

Intentaba recordar la primera palabra o al menos el tema que nos hizo tomar ventaja esa noche. Simplemente para estar agradecida. O para que dentro de esta locura, poder sostenerme en alguna vocal o consonante. LLevo tres días sin poder pensar.

Empezaba a asomar el pánico por el cuello de mi camisa. Esta tarde acudí temblando como una adolescente. Me peiné el flequillo en el retrovisor de un coche aparcado. Me senté en el banco. Me acordaba de algún gesto, leve pero concreto. Como un parpadeo intermitente. Eso de mi estómago no es hambre, lo juro. Me sentía tan idiota que aún me sonreía más. Lo prefiero así. En realidad casi no importa a dónde vayamos hoy o si no volvemos a ir a ningún sitio. Sólo poder sentir ésto hace que el pánico se vuelva a mi bolsillo. Aunque prefiero que si hay próxima vez, no te engulla el último metro.

martes, 10 de junio de 2008

Las gaviotas ya no me gustan


Ayer me sentí de nuevo como una niña pequeña decepcionada ante la realidad. Como esa pérdida de inocencia cuando tus padres caen del pedestal donde tú misma los habías colocado. Si, algo así.

Para cambiar mi rutina e intentar apaciguar la depresión que se empieza a enquistar cómo un melancólico tumor, decidí desayunar en el balcón del comedor. Empezaba a atisbarse levemente el sol y aún no chillaban los esquizofrénicos niños del jardín de infancia cuyo patio interior mira al nuestro. Zumo de naranja, yogurt con levadura de cerveza y germen de trigo, y café con leche.

Las gaviotas revoloteaban por encima mío y eso me parecía un canto a la vida. Siempre me han gustado y, sobre todo, ese graznido que emiten. Guuuuackk! Guuuuuack!! Supongo porque me evocan a marineros, al mar, a ir de pesca... Y en eso estaba yo cuando un ruido seco y pesado me sonsacó de mi ensoñación. Una paloma había caído fulminada sobre el techo de uno de los patios interiores. Como si le hubiese dado un ataque al corazón, brusco y repentino.

Me quedé mirándola entre asqueada y triste. A los tres segundos una gaviota se acercó al cuerpo inerte de la paloma. Me imaginé que iba a comprobar como estaba o algo así, mientras tiraba de una ala y luego de otra. Pero de golpe, la aparente comprobación se convirtió en un picoteo salvaje y frenético. Hasta convertirse en una carnicería. Se lo comenté a mi compi de piso alarmada. Y es que lo que yo no sabía es que las gaviotas eran carroñeras y a más, violentas. Obviamente, después de eso se me quitaron las ganas de continuar desayunando y otro trozo de pseudoinocencia (o llana ignorancia) cayó al suelo.

lunes, 19 de mayo de 2008

En bucle...


No puedo parar de escucharla. En realidad casi no entiendo lo que dice (ahora odio mi odio por el estudio de la lengua inglesa) pero eso no quita que la haya dejado en bucle, una y otra vez, otra vez y una. Como si algo seco se rompiera, la pisada quieta sobre las hojas de otoño. Quizás no tan bucólico, quizás mucho más arrollador. El desarraigo. Eso o simplemente una melancolía sin sentido. Cuatro acordes. Sol sostenido mayor, si mayor, si bemol mayor y la mayor. Nada más, otra vez.

Otra vez.

G#... Llegar tras tocar en un sitio terrible donde nada sonaba como debía sonar. Tocar pensando en lo que cenaré esta noche y en si realmente os echo de menos ahora. B... No tengo hambre en realidad. Nos han invitado a vino blanco y a cava y me he reído como hacía mucho que no lo hacía. Creo que nunca había hablado de sexo tan explícitamente. Sí, eso también me gusta. Bb... Pienso en llamarte, pero tú me llamas antes. Hablamos. A... "Feel my heart..." Ahora es cuando me sirvo una copa de vino y enciendo el quincuagésimo cigarro del día. Esas ganas de una noche sin amanecer. Podría quedarme escuchándola sin parar, tarareándote entre estallidos de líbido y de terrible ternura. No lo sé. Ya lo dijo Artaud, algo destruye mi pensamiento. Inevitablemente.

Otra vez.

Sé que debería meterme en la cama y dormir. Al menos antes de que sirva la siguiente copa. Antes de que me quite la máscara y empiece a decir tantas cosas. No. Enciendo otro cigarro. Pensaba en que me gustaría que alguien me hiciera un canción, aunque fuera de desamor, aunque estuviera llena de disonancias de desgarro. Tampoco importa demasiado. Yo siempre hago canciones tristes. Casi siempre. Este post no tiene demasiado sentido. Mejor me acabo el cigarrillo mientras la escucho.

Otra vez.


Kat Frankie "Evermore"

domingo, 18 de mayo de 2008

Migrañas y wc's sucios.


La migraña ha vuelto. Bueno, en realidad volvió hace ya unas semanas. Tantos días que se me hace difícil discernir cómo se vivía sin ella. Me levanto esperando que se haya enganchado a algún sueño y con ello no sea de nuevo mi compañía punzante, pero es en vano. Como latidos martilleando bajo el párpado derecho, luego posada encima de los dos globos para acabar el día crujiendo en seco sobre la sien izquierda.

Hoy no ha sido la excepción así que, tras engullir la primera comida del día a las tres de la tarde, me he metido en mi cama encima del nórdico a modo de efímera siesta para acabar quitándome la corbata y adentrándome bien abajo, buscando aniquilar la preciosa luz que se filtraba por el balconcete. Y he vuelto a soñar con baños sucios.

Es el único sueño que recuerdo, el último de todos, ese que hace que tras levantarte con una espesura mental palpable, hace que toda la realidad se sienta confusa e incómoda.

No recuerdo muy bien como empezaba pero yo estaba dentro de un barco. Era un barco de cercanías, algo así como un vagón de RENFE acuático. Estaba lleno de punks y demás personajes variopintos. Poco a poco el interior se iba ensanchando mientras yo buscaba un lugar donde sentarme. En lugar de los típicos asientos, había mesas y sillas a lo típico bar de señores de la tercera (o cuarta) edad con puros y partidas de cartas. Pero ningún sitio me parecía lo suficientemente bien situado como para depositarme en él.

Así que me internaba por uno de sus pasillos, oscuros, caóticos y con cuadros de escenas campestres y de cacerías (un poco a lo bar Benidorm). Había un tipo detrás de un pequeño atril a modo de recepción. Quizás era una chica. La cosa es que hablaba con otra persona y le indicaba los precios de los apartamentos. Entonces me percataba de que había unas puertas destartaladas enfrente mío. Era realmente barato: 200€ mensuales la de dos habitaciones y 250€ la de tres. Eso me hacía plantearme si debía mudarme de mi piso. Total por el mismo precio podía vivir sola. Pero claro, eso era un barco y la pinta que tenía la gente que había por ahí no me daba demasiada confianza. Si era tan barato alguna pega debía tener, me decía.

Igualmente me animé a entrar en uno de ellos. Pero parece ser que me equivoqué de puerta porque aquello era un baño público. Sólo tener un pie dentro me vino a la mente la mítica frase de "Trainspotting" que siempre resurge cuando entro a un lavabo de similares características: "El peor lavabo de Escocia". Y sí, eso no sé si sería Escocia pero aquello era escabroso. El tema es que en ese momento me quería duchar, es más, tenía una ganas apabullantes de meterme bajo el agua pero no había ni un sólo plato de ducha que se pudiera pisar. Estaban como llenos de vómitos, en uno incluso había un escurridor lleno de verduras. Los váteres eran imposibles de describir sin una nausea entre sujeto y predicado. Todo en colores rojos y ocres como una instantánea tomada sin flash y a baja exposición.

Obviamente, después de ese bucólico visionado no sólo descartaba la opción de la ducha si no sobre todo la de la posible mudanza. Así que salí dignamente y me adentré en otro pasillo en busca de algún recóndito asiento hasta llegar a mi destino. Fuese cual fuese el mismo.

Y así me he despertado, con ese asco aún latente pero la migraña algo mitigada. Lentamente he recogido el cigarrillo a medio liar que había dejado en el cenicero y he acabado el café frío que esperaba junto al ordenador. He intentado buscar el significado de este sueño, pues he tenido ya tres o cuatro similares, pero sin mucho éxito. Así que he decidido compartirlo o al menos sacarlo aquí. La catarsis onírica en forma de blog.

miércoles, 14 de mayo de 2008

El vacío post-coitum


Depurar el etilismo del sexo
La cuadratura perfecta.

Y el mundo se deshace
Mientras las manos tiemblan
Por no poder cogerlo.

La vorágine que todo se lo come
Que todas las pupilas se bebe.

Y hacer que la piel deje de ser
un puro recubrimiento
de óxido.

La piel como extensión
De todo lo invisible
De todo lo callado
De todo lo real.

El sentido olvidado
En detrimento
De la falsa luminosidad
Ante las papilas inflamadas
Ante las esencias de la memoria.

No te esfuerces en escuchar,
Aquí abajo
Los tímpanos
se ciegan
Del dulce olor a azufre.

Calma

Ya no llueve
Pero mi sexo continúa
Húmedo.
Pero quieto.

La gravidez jamás perdona.

Ni las leyes de la Física
Pudieron engañarnos.
No creas que te puedes salvar,
Ahora.

Todo lo inconmensurable
No es más que parpadeos
Intermitentes
Y luego nada.

O al menos
Nada más

Que no estuviera ya antes.