miércoles, 26 de noviembre de 2008

A mi Dios o a mi Virgen


LA NOCHE / 1
No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.

Eduardo Galeano del Libro de los abrazos

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Sobre lo que es y lo que no es


En este muro de lamentaciones
que es papel
que es lo único que me queda
tras este mar
que es desierto.

En esta pupila
que no ve
que es condimento
de las sílabas que mastico.

En esta pluma
que no escribe
que esputa la palabra rota
tras chocar contra los dientes.

En este abismo
que no cae
por falta de aire,
gravito
Esperándo(me)te.

Hiperlaxitud emocional

Hiperlaxitud emocional
una concatenación de parábolas
cóncavas y convexas.
Tensión y distensión.

Estallidos de diástole sin sístole
encerrados en esta jaula torácica.

Hiperlaxitud emocional
que ahora no es más
que artrosis emotiva.

Suposiciones

Se supone que me inspiro más en los bares que en las bibliotecas,
en la oscuridad que a plena luz.
Se supone que tengo muchas cosas que decir
pero al final,
no digo
NADA.

Se suponen demasiadas cosas que se quedan entre estratos
quietos y callados,
casi muertos.
como flotando en éter y plumas negras.

Más pseudoescritura autómatica en noches frías


- ¡Escribe!-
me digo.
- ¡Escribe! -
Pero tengo las manos rotas
de golpear contra la mesa.


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Si esta fuera mi última noche
sólo desearía la existencia de un mañana
para poder olvidarla.


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Me duele el vino
de tener un estómago
que no sabe llorar.


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Los crisantemos se secan
en la mesa
mientras espero que el don de la palabra
acuda algún día a mi pluma.


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De pequeña pensaba
que crecería tanto
como para atravesar el estrato
que separa tu pupila de la mía.


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El día que te encuentre
querrá decir que me he perdido.
O viceversa.

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No creo que sirva de mucho
pero:
- sírveme otra copa.
Eso sí, esta vez
por favor,
dilúyete en ella.

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lunes, 3 de noviembre de 2008


Tú,
tú eres culpable de todo.
De sentir tanto
de reprocharme
de ser caprichoso y soñador.

Tú,
tú que eres culpable
de tanta angustia
de tanta agua
de tanto amor que se come así mismo.

Tú,
tú que eres culpable
de la desdicha eterna
de querer lo que no se debe
de obedecer a lo que no se quiere.

Tú,
tú que eres culpable de todo
y de mucho más.

Te condeno a cadena perpétua
a trabajos forzados
a la soga
y a la cámara de gas.

Te condeno a la muerte
pese a que bombéen sobre tí
tantos cargos de sangre
y aún así seas inocente.