domingo, 6 de diciembre de 2009


Justo le dije que ya no escribía. Y era verdad. No escribía porque no tenía nada que decir. Pero eso no era verdaderamente real. En realidad, tenía tanto que decir que todo se bloqueaba por momentos, como una presa bajo autocoacción. Yo le quería decir lo real, mi real realidad, pero me dejaba obnubilar por contingencias banales, como si eso fuese lo verdadero. Pero ella abrió la compuerta. Y ya todo fue irremediable. Entonces me di cuenta, o no, del supuesto engaño. O de la realidad aceptada. Pero mi yo temblaba totalmente. Y la risa y el llanto se entremezclaban en la mente. Pero tú te ibas con toda una historia anexa que nos distanciaba, y mis labios se sellaban por inercias que no le eran propias. No, no volveré a tropezar con la misma piedra. Pero la misma piedra brillaba con tal intensidad que hacía dibujar universos posibles. Universos que podrían ser nuestros. ¿Cuántas veces puede romperse un corazón y salir indemne de ello?





domingo, 22 de noviembre de 2009

Brindemos


Acabo de abrir una botella de vino que reservaba para una ocasión especial. Esto no sé si es una ocasión especial. Pero brindo por ello porque puede que esa ocasión se convierta en vinagre o que pase desapercibida. Brindo por mi, porque querer vivir de amor en tiempos de hambre se hace a veces demasiado insoportable y me empujo a sobrevivirlo.

Despojarse de la piel. Para verse afectado antes debemos ser vulnerables. Siendo vulnerables tenemos el poder de la debilidad, que no es poco. Sólo así somos ante nosotros, que no es fácil. Desnudarse de esa infinidad de filtros, de esa retahíla de estratos autoimpuestos que nos cohíben. Luego sólo queda no arrepentirse.

¿Cuándo sabes que es el momento, que es el momento del fin de algo? Cuando empiezas las cosas sabiendo que acaban no te dejas verte proyectado y parece que, pase lo que pase, lo estás avocando todo desde el inicio. No lo sé. Quizás sólo son las ganas de que funcione lo que vale la pena después de todo. Hasta que ya ni eso sirva. Luego sólo queda no arrepentirse.

Y volveré a empezar y terminar. Sin arrepentirme.

¡Salud!





“Embriagaos, de vino, de poesía o de virtud”





miércoles, 7 de octubre de 2009


Movimiento bipolar. Del filo de la cuchilla al filo del pétalo de flor. Aprieto fuerte los dientes. Las cosas se suceden sin quererlo. Me acabo de ver por la televisión y no me reconocía. Pero esto sigue. Y ahora Mogwai suena muy fuerte y mis dedos dudan ante cada tecla. Escribo para los que nunca me leerán pero para ser leída. Ellos, mis progenitores, jamás sabrán lo que fui sino a base de esto, de todo lo público. Y aún así como nunca llegarán, nunca lo sabrán. Me tuvieron entre los brazos, me tuvieron rondando entre las piernas y entre las habitaciones vacías, pero nunca me tuvieron realmente. Ni yo a ellos, pese a tenerlos entres mis gotas de sangre, entre mis genes. Y eso me subleva, y eso hace que se me nuble la vista. Y me vuelve el desamparo, como cuando era pequeña e iba con mis notas inmejorables, sin quererlo, esperando una mirada de orgullo, o al menos, una mirada. Pero no había nada.

Sigo ahí como esperando reconocerme en algo que no es, ni será, algo que yo misma debería sublimar. Pero algo brilla como de lejos. Como un pequeño brillante cubierto entre la falsa arena. Sí, creo, creo que es el giro que se aviene, que se esperaba. Pero me puede el ensueño del etilismo, y por eso escribo y pongo la música muy fuerte en mis oídos, para creerme todo esto y para escribir de manera automática y sin sentido, como siempre hago. Pero de algo me sirve, aunque nadie lo lea. Como esperando creerme a mi misma.


Foto: Mario Gómez





jueves, 1 de octubre de 2009

Antesala


Ya se oye el rechinar
del gigante de los huesos de óxido.
A paso lento y pesado
acompasado y pausado.

No le temo, no
Pero es una espera sin atmósfera
como hecha de nudos
y de rieles retorcidos.

Ya se oye el crujido seco
de aquello que ya no es
pero que fue en algún momento.

Y las horas se han desplazado de sitio
Y los días se descuelgan del almanaque.

Las baldosas tiemblan
Los cristales estallan hacia si mismos.

Con el estómago dado vuelta
y lleno de ácido.
Pero ni el ácido puede desvanecer
todo lo inefable.

En la antesala de espera
Espera de lucha
o de rendición.


Foto prestada de: http://www.flickr.com/photos/jaquemate/369368298/



jueves, 24 de septiembre de 2009


Y llega. Y llega el momento, que tras la muerte figurada, tras pensarse en la nada, decides seguir adelante. No es más que una inercia obligada hasta que algo suceda. No por magia, obviamente, requiere de un esfuerzo masivo y casi confluyente con el mundo. A momentos casi puedo sentirlo. Salir de una clase sobre Artaud me hace pensar que no soy la única - no es algo sobre lo que dudase en ningún momento- que sufre. Algo como un dolor inherente a la vida. Pero no como mártir (siempre he odiado esa posición, demasiados santos ha habido en la historia). No. Es cómo antes algo comentado y elucubrado. Ahora escucho Smashing Pumpkins y me trae a tiempo atrás, y ver que siguen, me da como un algo. Acompaña en esta maldita soledad de estar a descompás con uno mismo. Porque no es más que eso, una des-sincronización para con uno mismo. Y todo se tambalea - sí, las copas de más también lo hace, pero de lo que hablo es de otra cosa- y pierdes el norte y el sur, el este y el oeste. Y la diferencia entre dormir o seguir mareas no se distingue, y piensas que tu aportación al mundo es casi como un anuncio televisivo, que puede hacer caer a alguien o pasar desapercibido como un guiño, un suspiro. Te hace pensar si esa forma de "de hacer vivir la vida" ( y sí, lo pongo entre comillas no como cita si no recalcando esa doble forma de la frase) vale la pena. Es decir, de si ese despertar y repetir una serie de acciones concatenadas con aparente sentido coherente tiene congruencia en sí. O si al menos, tiene algún tipo de aportación hacia mi persona. Y todo esto es sumanente dudoso. Puedo seguirlo, lo sé. Igual que puedo aprobar, como he hecho, casi un curso de filosofía con ponerme una semana sin pasar por clase. Pero eso no le da valor, es no le hace más interesante o más importante. Eso no suaviza todo lo demás. casi lo acrecienta. Igual estoy maldita, igual me he creado una desdicha de la que no puedo desdecirme. Yo no he sido siempre así, pero puede que me haya enturbiado haciendo remarcar todo este melodrama o puede que, a veces, así no se diera. Ya dudo de quién he sido y quien soy, Y eso, irremediablemente, me lleva al concepto de locura. Sí. Locura. Pasada la ansiedad adolescente, pasada la supuesta inestabilidad de "esos años de ubicación", veo que aún sigo sin casa. ¿Y entonces? ¿Sigo en la inmadurez precaria y vulnerable que perece en busca de Peter Pan o es que me perdí hace tanto que es tan irreconciliable mi encuentro con mi propio yo, que me perdí en el camino y ahora divago en un ser que no es ni mi propio ser? Sólo de pensarlo, creo que enloquezco de verdad. Ahora prefiero no pensar, por si acaso. Por si acaso.

.










jueves, 17 de septiembre de 2009

Desarraigo


Anoche, entre insomnios y palabras dirigidas a mi misma, me di cuenta de mi desarraigo, o más bien, la raíz del mismo. Esa sensación de anexo que me persigue, que me hace sentir como ahora me siento. Ninguna mujer podrá paliar ese abrazo, ningún hombre. Nadie podrá abrazarme como la gran mano que acoge a un niño. Esa es mi pena. Porque yo, la única que podría paliarlo, la única que debe y puede superar ese hiato que hay en mi misma, no sabe soldarlo. Ese es mi dolor. El mío no es de otra vida ni de otra persona, es de ésta, es de mi. Buscaba en otros cuerpos lo que no puedo reconciliar conmigo misma. Seguía las normas de un juego, que no es el mío. No, para mi la vida es mucho más que esto. Y por ello, me niego a seguir la inercia. Es una carta de suicidio o una carta de renacer. En este momento, en este maldito momento, no puedo ser más sincera conmigo, ni con vosotros. Igual, no puedo ser más yo. Igual mi "yo" no es más que un fraude. Algo que podría haber brillado pero no ha sabido cómo. Algo que en realidad no ha sido nada. O igual todo lo contrario, y no lo he sabido ver. Ahora no importa. Al menos, a mi no me importa. Estoy cansada demasiado pronto.

Ahí queda.

Pase lo que pase.

lunes, 14 de septiembre de 2009

martes, 8 de septiembre de 2009

El fin del verano


Se acaba el verano. Por fin. Ese amalgama embriagador y enajenante, impredecible y trasnochado. Un verano más largo que las noches de invierno. No, no me quejo. Esta retahíla de palabras no son un lamento, pero sí un suspiro de descanso, de necesidad de un poco de cotidianidad, de latidos sin arritmias. No, tampoco estoy apartando la vida como "la aventura" de Simmel ni como la necesidad de reto - por no decir de amor - que activa mi intención, que intenciona mi acción. Pero sí algo más sencillo, algo más pausado que permita asentar y dejar macerar todo lo transcurrido en estos días más cortos y de más sol.

Un poco de frío, de esa lucidez de invierno. Sentir de nuevo el aire húmedo del amanecer en la playa, de la noche en el mundo. Como esas canciones de folk desolado y melancólico pero tan sumamente brillantes. Sí, por un momento necesito que esa quietud callada regrese para equilibrar lo dionisiaco de estas semanas, de estos meses. Ya que mi vida carece de equilibrio, que se alimenta de la lucha de antagónicos que soy yo misma, ahora pido un poco de eso, para romper la balanza. Para volver a empezar.

- reinicio-


Gracias por abrazarme en la noche.




sábado, 22 de agosto de 2009

Noche 2

Mis palabras sólo están bajo el orden de mi embriaguidez (sea cual sea su forma).

Esta noche, "el vino, la poesía y la virtud" (el primero demasiado por encima de la última) sólo me dieron silencio.
Eso, o tanto que no encontró al verbo.

El sueño empieza a encontrar su sitio.
Calma (extraña)




viernes, 21 de agosto de 2009

Tiempo


¿Se debe pues al hecho de sabernos finitos, de definirnos como entes temporales, esa custodia del mismo, que hace privarle de un presente efectivo? Debe ser por eso que acabo viviendo en un presente-pasado o un presente-futuro, pero pocas, muy pocas veces, en un presente-presente. Esa tediosa manía que conlleva la necesidad de invertir cada segundo en algo productivo, fructífero en vistas a un futuro que está aconteciéndose en ese mismo momento en el que planeamos, perdiendo el único momento que nos acompaña sincopado, el único latir que nos queda. Pocas, muy pocas veces, he sentido la sincronización, la verdadera sensación de que somos tiempo aconteciendo. Una de ellas es en el puro amor y otra, la más fuerte y embriagadora, en la intensidad del sexo. En su intenso seísmo. La danza del tiempo.

Si de eso se trata, no me importaría no volver a dormir para convertirme en presente continuo.



P.d: No, no olvidé el arte y la música pero creo que en el fondo ellos son hijos de lo mismo.



lunes, 17 de agosto de 2009

...


Que el sueño no venga no es excusa. Y si no viene es por algo. Es por algo y es porque estoy inquieta. Inquieta por muchas cosas. Cosas entre las cuales, y en alta posición, tú te hallas. Bebiendo gintonics, cosa que odio, buscando el sueño para ver si encuentro algo más que sombras. Sí, estoy turbia y desacelerada. Lo siento, también sé que me escasea la palabra verbalizada y sonora cuando realmente importa y que suelo ser bastante obscura en ocasiones, pero no todo resulta tan diáfano. Al menos la mayoría de las veces. Y estoy triste, sí. Y no por el insomnio, que en realidad es sólo el efecto de la causa. Estoy triste porque soy sumamente idiota o impulsiva o ilusa o como se quiera conceptualizar. Siempre peco de ello, y dadas las experiencias, seguiré haciéndolo. Me culpo, pero muy superfluamente. En el fondo sólo me arrepiento después, y es un arrepentimiento relativo aunque lo de 'relativo' también sea un adjetivo demasiado avasallado. Nos libra de la concreción, cuando es necesaria y de especificarnos, cuando nos pertoca. Así no nos "mojamos" en demasía. Triste, porque la distancia en la cercanía duele y da que pensar. Pensar, en si soy yo que estoy lejos o tú que no te acercas. Y entonces es cuando las palabras que no se han dicho - que aún así existen- se rompen en los dientes y rebotan en la cabeza. Los pensamientos hipotéticos que no llevan a ningún lugar específico pero sí nos mandan a otros estratos. Y por ese miedo, infundado o no, me alejo irremisiblemente.

Todos somos niños perdidos, unos más que otros, otros quieren perdurar en esos laberintos y unos quieren ser encontrados. Yo sólo quiero algo más sencillo. Yo sólo la quiero a vos.

Ahora, al menos, espero poder dormir.

Sonaba: If you don´t want me - Perry Blake

"If you don't want me
Let me know
If you don't need me
Then let me go
If you don't love me anymore
Then you don't love me any less"

domingo, 16 de agosto de 2009

Noche


Otra noche
otra noche que puede medirse
en las rondas de los camiones de la basura
en la de los autobuses rapaces y nocturnos.

Hoy la soledad es objetiva
no sólo la que acude al cerrar los ojos.

En la calle
debajo de mi balcón de piedra
siguen las voces
el movimiento
las ruedas y el asfalto
el cambio como indicador de tiempo.

Aquí no.
Aquí los relojes callan
atemorizados de lo ucrónico.

Me intento emborrachar de palabras
provocándome la metáfora de la nausea.

Sí,
leía a Girondo.

Pero él tampoco me ayudó
a apaciguar el desarraigo,
el desasosiego de la noche en blanco.

Ni el calor de este agosto que nunca acaba
y que no consigue hacer arder la noche.

Sólo combustiones
internas y silenciosas.

Tanto buscar las palabras
mecerlas,
degustarlas,
para acabar estampándolas contra mis dientes.

Con su rebotar en mi cabeza
como átomos sin causalidad.

Será verdad aquello que tanto esgrimen
que lo que no se dice no existe.

Diré mi nombre en voz alta
por si acaso.

¡YO!
¡YO!
...

Y el tuyo,
el tuyo también.

¡TÚ!
¡TÚ!
...

Y recogeré todas esas palabra rotas
haciendo un rezo con ellas.
Enlazando salmos
uno tras otro
otro tras uno
hasta dormirme.

Por fin.
Entonces sí.
Sólo entonces.

sábado, 1 de agosto de 2009


Es sábado de ocaso
y suena Helios muy fuerte
y no puedo concentrarme
no puedo leer
ni escribir
ni atender a nada concreto.

Y la brisa corre por la casa
vacía
Y los ojos se nublan
Y pongo lavadoras
y miro la cama desierta
y desnuda

Y fumo
y pienso que es una pena que estés
lejos
y quiera abrazarte tanto.

Y me sirvo dos dedos de vino
porque si son cuatro
habrá el doble de desencanto.

Y aún es de día
mientras más cigarrillos
crean mi pequeño cementerio
sobre la mesa.

Mi boca que no habla
que sólo inhala
entre muecas y muescas.

Y te echo de menos
ahora no
ahora más

Todavía es de día
y un dedo menos
o dos
de más.

Todo está contenido
pero como a punto
a punto
a punto
a punta de flecha
y de cuchillo.

Es una pena que estés lejos
y yo no esté cerca.
Y esta ciudad tan hueca
ahora
que aún es de día.

Es sábado de ocaso
pero éste ya cae
pero el humo continúa.
Aquí.
Aquí.





sábado, 18 de julio de 2009

CORTEN!


Vencida. Vencida de etilismos que me naufragan y de sentimentalismos que me ahogan. Como un "siempre lo mismo" pero "siempre diferente". Casi sin poder evitarlo. Cuando todo está ahí, te oprime y es entonces cuando te subleva. Y los miedos apaciguados relucen sin darte cuenta. Antes todo estaba bajo control, ahora todo se desboca. Sin remedio. No hay bridas que domen las coces de esos latidos, ni "yijahhs" que hagan parar el carrousel. La máquina está en marcha sin demora. Ahora no parezco más que otro autómata pleno, otro síntoma incurable. Tú también juegas, eres parte de ese engranaje que gira inexorablemente, irremisiblemente. La cadencia perfecta siendo el interprete trémulo que teme al vacío, que teme al dedo resorte que rompe el acorde. Pero eso nunca se sabe. Sólo una vez subido el telón.

UN,

DOS,

TRES,

ACCIÓN!




jueves, 16 de julio de 2009

Cartas sin destino


Hacía tanto tiempo que no escribía, hacía tanto tiempo que no sentía. Aún recuerdo el encuentro casual. Una cola esperando para entrar en aquel lugar y su presentación precipitada. Ahora ya nos conocemos, desde ahí nos conocemos. Encuentros llenos de etilismo y de huidas inesperadas por su parte. Casi sin quererlo, casi sin quererlo ahora estamos aquí. Pero más cerca.

Sigo sin estar dotada de palabras, será que los estados álgidos me las quitan. O será que aún no sé decirlo. Que el maravilloso pavor que me aturde no me deja. Y que por ello sigue siendo maravilloso.





miércoles, 6 de mayo de 2009

Hacia...


Hacia otro infierno
mi infierno
esta vez no particular
compartido.

Nunca sentí de tal modo
mis excesos
mis carencias
mi falta de palabra.

Aquí abajo
no existen becasinas
que cambien de estación
pero sí buhardillas
gatos
libros
y corazones gemelos y rojos.

Noto el rumor del verano
filtrándose entre las grietas.
Sin oleaje
sin calor
como los encuentros inesperados a destiempo.

Más que tu ausencia
lamento los días que no serán.
Más que la distancia
- que ya no nos contempla-
lamento la cercanía rota.

viernes, 6 de febrero de 2009

Ahora es el momento


He intentado ser buena. Por una semana lo he dejado todo, TODO. Todos mis vicios, tú también. Dios los sabe, bueno, Dios igual no. Dios creo que no sabe nada. En fin, tampoco importa, hace lustros que dejé de creer en algo más que no fuera yo. Y a veces, incluso dudo de ello. Aquí me ves, de nuevo con una copa de vino y un cigarro consumiéndose. Ya me lo dijo alguien: ´La cabra siempre tira para el monte'. Sí, en todos los sentidos. De nuevo escupo como si de un sarpullido se tratase. Salir con el roce continuo y ver caras que no son la tuya y tampoco son lo que busco. Pero es tan fácil engañarse, es tan fácil creer que puede ser diferente. Zambullirme en una novela y llorar en cada punto y coma. "Deslumbrantemente hermoso". Si, lo eras. Y lloro. "el lugar remoto en ella al que nadie llegaba. Su anhelo de que alguien lo hiciera" Sí. y sigo llorando. "Un dolor abajo en mis pantalones del que querías más". Sí, lo escribe Spanbauer pero podría haber sido yo. Tengo el corazón tan roto, y todo es tan sumamente remoto. Sé que seguramente ésto no lo leerás. y si lo haces, ya no tenga importancia. Pero "este es el momento". ¿Qué momento?. No lo sé, estoy tan triste que todo se diluye, como nosotras.

domingo, 1 de febrero de 2009

Tengo el corazón lleno de grietas


[A lo tonadilla mexicana]


Tengo el corazón
lleno de grietas
le haré un santuario
le haré un santuario.

Pondré una vela
por cada una de ellas
Para que no abran abismos
para que no me vaya con ellas.

Con el rosario de mamá
llevaré las cuentas
una piedra negra por cada promesa
una piedra negra por cada promesa.

Tengo el corazón
lleno de grietas
dicen que el tiempo lo cura
dicen que el tiempo las cierra.

Lo meteré en una cajita
para que no se vuelva piedra
Lo meteré en una cajita
para que no se me muera.






viernes, 23 de enero de 2009

Desacuerdos


A veces
me gustaría que mi razón tuviera corazón
A veces
Me gustaría que mi corazón fuera razonable.


lunes, 5 de enero de 2009

Colillas y guijarros

Me gustas...
Chistes de por medio
Me gustas.