sábado, 22 de agosto de 2009

Noche 2

Mis palabras sólo están bajo el orden de mi embriaguidez (sea cual sea su forma).

Esta noche, "el vino, la poesía y la virtud" (el primero demasiado por encima de la última) sólo me dieron silencio.
Eso, o tanto que no encontró al verbo.

El sueño empieza a encontrar su sitio.
Calma (extraña)




viernes, 21 de agosto de 2009

Tiempo


¿Se debe pues al hecho de sabernos finitos, de definirnos como entes temporales, esa custodia del mismo, que hace privarle de un presente efectivo? Debe ser por eso que acabo viviendo en un presente-pasado o un presente-futuro, pero pocas, muy pocas veces, en un presente-presente. Esa tediosa manía que conlleva la necesidad de invertir cada segundo en algo productivo, fructífero en vistas a un futuro que está aconteciéndose en ese mismo momento en el que planeamos, perdiendo el único momento que nos acompaña sincopado, el único latir que nos queda. Pocas, muy pocas veces, he sentido la sincronización, la verdadera sensación de que somos tiempo aconteciendo. Una de ellas es en el puro amor y otra, la más fuerte y embriagadora, en la intensidad del sexo. En su intenso seísmo. La danza del tiempo.

Si de eso se trata, no me importaría no volver a dormir para convertirme en presente continuo.



P.d: No, no olvidé el arte y la música pero creo que en el fondo ellos son hijos de lo mismo.



lunes, 17 de agosto de 2009

...


Que el sueño no venga no es excusa. Y si no viene es por algo. Es por algo y es porque estoy inquieta. Inquieta por muchas cosas. Cosas entre las cuales, y en alta posición, tú te hallas. Bebiendo gintonics, cosa que odio, buscando el sueño para ver si encuentro algo más que sombras. Sí, estoy turbia y desacelerada. Lo siento, también sé que me escasea la palabra verbalizada y sonora cuando realmente importa y que suelo ser bastante obscura en ocasiones, pero no todo resulta tan diáfano. Al menos la mayoría de las veces. Y estoy triste, sí. Y no por el insomnio, que en realidad es sólo el efecto de la causa. Estoy triste porque soy sumamente idiota o impulsiva o ilusa o como se quiera conceptualizar. Siempre peco de ello, y dadas las experiencias, seguiré haciéndolo. Me culpo, pero muy superfluamente. En el fondo sólo me arrepiento después, y es un arrepentimiento relativo aunque lo de 'relativo' también sea un adjetivo demasiado avasallado. Nos libra de la concreción, cuando es necesaria y de especificarnos, cuando nos pertoca. Así no nos "mojamos" en demasía. Triste, porque la distancia en la cercanía duele y da que pensar. Pensar, en si soy yo que estoy lejos o tú que no te acercas. Y entonces es cuando las palabras que no se han dicho - que aún así existen- se rompen en los dientes y rebotan en la cabeza. Los pensamientos hipotéticos que no llevan a ningún lugar específico pero sí nos mandan a otros estratos. Y por ese miedo, infundado o no, me alejo irremisiblemente.

Todos somos niños perdidos, unos más que otros, otros quieren perdurar en esos laberintos y unos quieren ser encontrados. Yo sólo quiero algo más sencillo. Yo sólo la quiero a vos.

Ahora, al menos, espero poder dormir.

Sonaba: If you don´t want me - Perry Blake

"If you don't want me
Let me know
If you don't need me
Then let me go
If you don't love me anymore
Then you don't love me any less"

domingo, 16 de agosto de 2009

Noche


Otra noche
otra noche que puede medirse
en las rondas de los camiones de la basura
en la de los autobuses rapaces y nocturnos.

Hoy la soledad es objetiva
no sólo la que acude al cerrar los ojos.

En la calle
debajo de mi balcón de piedra
siguen las voces
el movimiento
las ruedas y el asfalto
el cambio como indicador de tiempo.

Aquí no.
Aquí los relojes callan
atemorizados de lo ucrónico.

Me intento emborrachar de palabras
provocándome la metáfora de la nausea.

Sí,
leía a Girondo.

Pero él tampoco me ayudó
a apaciguar el desarraigo,
el desasosiego de la noche en blanco.

Ni el calor de este agosto que nunca acaba
y que no consigue hacer arder la noche.

Sólo combustiones
internas y silenciosas.

Tanto buscar las palabras
mecerlas,
degustarlas,
para acabar estampándolas contra mis dientes.

Con su rebotar en mi cabeza
como átomos sin causalidad.

Será verdad aquello que tanto esgrimen
que lo que no se dice no existe.

Diré mi nombre en voz alta
por si acaso.

¡YO!
¡YO!
...

Y el tuyo,
el tuyo también.

¡TÚ!
¡TÚ!
...

Y recogeré todas esas palabra rotas
haciendo un rezo con ellas.
Enlazando salmos
uno tras otro
otro tras uno
hasta dormirme.

Por fin.
Entonces sí.
Sólo entonces.

sábado, 1 de agosto de 2009


Es sábado de ocaso
y suena Helios muy fuerte
y no puedo concentrarme
no puedo leer
ni escribir
ni atender a nada concreto.

Y la brisa corre por la casa
vacía
Y los ojos se nublan
Y pongo lavadoras
y miro la cama desierta
y desnuda

Y fumo
y pienso que es una pena que estés
lejos
y quiera abrazarte tanto.

Y me sirvo dos dedos de vino
porque si son cuatro
habrá el doble de desencanto.

Y aún es de día
mientras más cigarrillos
crean mi pequeño cementerio
sobre la mesa.

Mi boca que no habla
que sólo inhala
entre muecas y muescas.

Y te echo de menos
ahora no
ahora más

Todavía es de día
y un dedo menos
o dos
de más.

Todo está contenido
pero como a punto
a punto
a punto
a punta de flecha
y de cuchillo.

Es una pena que estés lejos
y yo no esté cerca.
Y esta ciudad tan hueca
ahora
que aún es de día.

Es sábado de ocaso
pero éste ya cae
pero el humo continúa.
Aquí.
Aquí.