martes, 28 de septiembre de 2010

I do...

Ella ha llegado.


Me he quedado suspendido. El Príncipe agacha un poco la cabeza y asiente.
Hemos brindado por mis silencios. Calla porque, a veces, ninguna palabra parece salvarnos.
Ya no fumo, bebo menos. Se ha tomado una copa de vino para desquitarse del verbo.

Sólo otra autoescisión interna, quieta.

Extraña sensación la de vaciarse con todas las grietas cerradas. Es la sala de espera, el tiempo necesario. El tiempo de.
Quedarse rondando el reino hueco, solapado con todos los ruidos de nuestros besos. Que no eran pocos.
Te espero. Te espero con toda la paciencia que quieras permitirme.

"El centro del mundo es que a tí también te pase y que me lo cuentes"