jueves, 17 de enero de 2013

Confesiones públicas (no necesariamente publicables)

Dicen que la música amansa a la fieras. A mi me despedaza. Será porque es la mejor memoria que tengo. Aunque venga a mi por vez primera. Caen las notas, caen las copas y las risas entre buenas amigas, pero también cae la pena del después, del llegar a casa, de que no estés para besarte ni para abrazarte en la noche. La culpa es sólo mía, lo sé. Y por ello todo se resiente. Últimamente muchas parejas que conozco se marchan juntas fuera, a buscarse la vida, a rehacer una vida en común en alguna otra parte. Y algo se me encoge dentro, por no ser nosotras. Por no tener el valor, el mío, digo. Tantos momentos que no serán. Hace unos días, al ver la película de Amour, me rompí a fotogramas, pero no sólo por la dura historia que narra, sino por sentirme un Georges que ya no cuidará de su Anne. Sé que nunca digo nada, y que cuando lo digo, lo digo tarde o lo maldigo. Lo sé. Intentando resarcirme del desastre, sabiendo que llega-tarde.

viernes, 4 de enero de 2013

Noches


Y me paso las noches
llorando el error irremisible.