viernes, 5 de septiembre de 2014

La memoria del olvido


Hacer del olvido una memoria
que alimenta el hambre
y los huecos que resuellan.

Aferrarse al último hálito que perdura
con incipiente emergencia.
Como aquel que busca en la caída
el origen de su propia existencia.

Hacer del ocaso un albor
que contrae las pupilas
hasta cegarlas de palabras.

Encontrar, en la inminencia del desastre,
la voz que inventa el lenguaje
aquella que, como la materna nana,
te mece y devuelve a casa.