miércoles, 3 de diciembre de 2014

Cuentos de cuando era adolescente


El humo te despista. A mi me mata. De otra manera. Sólo tengo el recuerdo latente de ti acercándote a mi oído. Tú sólo vestida con esa fina toalla, esperando a que la ducha estuviese libre. Yo sólo esperando morir tras la peor resaca de mi vida. Me besaste cerca del oído mientras susurrabas que ahora volvías. “Yo no pienso moverme de aquí” te dije. Y ya no sé si por la espera o por que mi cuerpo decidió ponerse en huelga. "Yo no pienso morime ahora" pensé para mis adentros. Ese momento quedó en loop durante demasiado tiempo. Tiempo que supongo que no valía la pena. Luego todo se hizo extraño. Como volver a los 12 años y tener tu primer encuentro. Mi timidez se revolvió y hasta me sentía estúpida. Ver una película a tres y buscar tu cuerpo entre recovecos. En realidad resultaba demasiado obvio. Acabar la película y no saber si debía terminar en tu cama. Reírnos y tumbarme al lado tuyo. Igual demasiado grandes para rodeos pero rodeándonos. Abrazarte con todo mi cuerpo sin saber qué hacer. Como por primera vez y acabar en tus labios. Extraño, no hubo más. Eso sí que fue extraño. Pero debía ser así. Pero esa imagen sigue viniendo. Como exhaladas. Y me sigue perturbando.