sábado, 27 de septiembre de 2008

Abrazo


Lejano. Es terrible palpar tanta distancia en un abrazo. Entre tu pecho y el mío podríamos construir otros mundos, sembrar trigo, bailar tangos en suelos de parqué encerados. Entre tu vientre y el mío cabe lo insondable, lo infinito por los dos vértices, podríamos zambullirnos en ese océano profundo y buscar sirenas o restos de la civilización atlante. Pero esa distancia me sobreviene vacua, tan insostenible como lejana, tan fría como distante. Entre tu ombligo y el mío hay tanto aire, tanta niebla, que ni nuestras pieles se tocan. Entre tu sexo y el mío hay un silencio tan ensordecedor que no podemos ni escucharnos. Es terrible palpar tanta distancia en un abrazo.

2 comentarios:

  1. Tengo una pregunta inoportuna con, quizá, nula respuesta por tu parte (aunque, descuida, se irá por donde vino): ¿quién vence a quien, las palabras a ti o viceversa? ¿...o tal vez no hay batalla? Mentí. Eran dos preguntas.

    ResponderEliminar
  2. Ya sabes lo que dicen: el agua estancada se pudre. Siempre es necesario el movimiento y la consecuente adaptación a todo lo que te rodee, incluso uno mismo. Pero no estoy del todo de acuerdo en lo que respecta a las batallas. No siempre son necesarias, aunque también es cierto que hay más tipos de luchas que de personas...

    Bien por ti. Así te superarás cada vez un poco más, así te mueves. :)

    ResponderEliminar