lunes, 3 de noviembre de 2008


Tú,
tú eres culpable de todo.
De sentir tanto
de reprocharme
de ser caprichoso y soñador.

Tú,
tú que eres culpable
de tanta angustia
de tanta agua
de tanto amor que se come así mismo.

Tú,
tú que eres culpable
de la desdicha eterna
de querer lo que no se debe
de obedecer a lo que no se quiere.

Tú,
tú que eres culpable de todo
y de mucho más.

Te condeno a cadena perpétua
a trabajos forzados
a la soga
y a la cámara de gas.

Te condeno a la muerte
pese a que bombéen sobre tí
tantos cargos de sangre
y aún así seas inocente.



1 comentario:

  1. Wow! no sabía de la existencia de esta casa tuya en blogger. Creo que la visitaré a menudo.
    Mi post estuvo únicamente inspirado por tu frase en feisbuk.... no me gusta que mujeres bellas, jóvenes, inteligentes y creativas apunten según que lemas...

    Dale duro a la vida, nena! ;)

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