
Hacía tanto tiempo que no escribía, hacía tanto tiempo que no sentía. Aún recuerdo el encuentro casual. Una cola esperando para entrar en aquel lugar y su presentación precipitada. Ahora ya nos conocemos, desde ahí nos conocemos. Encuentros llenos de etilismo y de huidas inesperadas por su parte. Casi sin quererlo, casi sin quererlo ahora estamos aquí. Pero más cerca.
Sigo sin estar dotada de palabras, será que los estados álgidos me las quitan. O será que aún no sé decirlo. Que el maravilloso pavor que me aturde no me deja. Y que por ello sigue siendo maravilloso.

No hay comentarios:
Publicar un comentario