martes, 20 de noviembre de 2012
Reminiscencias. Siempre volviendo atrás. Ya no sé si para impulsarme o para reventarme contra el suelo pasado. Ese acuciante etilismo melancólico. Sin ganas de pensar. Pero pensando demasiado. Como en la cinta de Moebius, dando vueltas, cambiando de rumbo pero sin hacerlo. Busca, sigue buscando; encuentra, sigue encontrado; pierde, sigue perdiendo. Me pongo los cascos para no hacer ruido mientras pienso en la noche. Escribo entre vaivenes sinsentido. No importa. El sentido viene más tarde. Y si no viene tampoco lo echaremos de menos. Sola entre estas cuatro paredes abiertas. “Killing for love” de José González de fondo entre los oídos. Todo se sigue escurriendo, sin quererlo. El frío cala los hueso, la mente se despierta. Como esperando algo. Ya no sé qué hago con mi vida, sólo guiándome entre esos malditos círculos concéntricos que nunca me abandonan. Sólo yo me dejo llevar, a veces. Los hiatos de respiro. Nos han engañado siempre, la verdad no está ahí afuera: la verdad se inventa. La verdad no existe. Y, con ello, nosotros tampoco en ella. O sí, nuestra verdad.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario