lunes, 19 de mayo de 2008

En bucle...


No puedo parar de escucharla. En realidad casi no entiendo lo que dice (ahora odio mi odio por el estudio de la lengua inglesa) pero eso no quita que la haya dejado en bucle, una y otra vez, otra vez y una. Como si algo seco se rompiera, la pisada quieta sobre las hojas de otoño. Quizás no tan bucólico, quizás mucho más arrollador. El desarraigo. Eso o simplemente una melancolía sin sentido. Cuatro acordes. Sol sostenido mayor, si mayor, si bemol mayor y la mayor. Nada más, otra vez.

Otra vez.

G#... Llegar tras tocar en un sitio terrible donde nada sonaba como debía sonar. Tocar pensando en lo que cenaré esta noche y en si realmente os echo de menos ahora. B... No tengo hambre en realidad. Nos han invitado a vino blanco y a cava y me he reído como hacía mucho que no lo hacía. Creo que nunca había hablado de sexo tan explícitamente. Sí, eso también me gusta. Bb... Pienso en llamarte, pero tú me llamas antes. Hablamos. A... "Feel my heart..." Ahora es cuando me sirvo una copa de vino y enciendo el quincuagésimo cigarro del día. Esas ganas de una noche sin amanecer. Podría quedarme escuchándola sin parar, tarareándote entre estallidos de líbido y de terrible ternura. No lo sé. Ya lo dijo Artaud, algo destruye mi pensamiento. Inevitablemente.

Otra vez.

Sé que debería meterme en la cama y dormir. Al menos antes de que sirva la siguiente copa. Antes de que me quite la máscara y empiece a decir tantas cosas. No. Enciendo otro cigarro. Pensaba en que me gustaría que alguien me hiciera un canción, aunque fuera de desamor, aunque estuviera llena de disonancias de desgarro. Tampoco importa demasiado. Yo siempre hago canciones tristes. Casi siempre. Este post no tiene demasiado sentido. Mejor me acabo el cigarrillo mientras la escucho.

Otra vez.


Kat Frankie "Evermore"

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