sábado, 11 de octubre de 2008

La Danza

Buscando la danza, no la de la muerte, la de la unión. La danza que es lucha que es lo Uno, que no, que no Dios. Es mucho más que eso, es real. La danza que se repliega entre sábanas y entre arena, en fríos suelos y entre terciopelo. La danza de lo real cuando la expansión, de aquello sin nombre e inconmensurable - que no, que sigue sin ser Dios- te abarca. El combate desnudo pero no indefenso. El puño cerrado aferrando un puñado de aire. Los dientes prietos y la mente en blanco de tanta imagen. Los ojos dentro de los ojos que están dentro. Diálogo de pupilas y papilas, de gestos enérgicos de calma extática. La tensión y distensión. La locura transitoria que es la máxima lucidez a la que puedes optar, al menos, de la que puedes casi ser consciente. La danza. Algo ancestral y primitivo que te devuelve. La antagónica batalla en la que ambas partes comparten teleología.




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