Elecciones, sí. Siempre tenemos elecciones. Toda la razón. Elecciones que son prioridades. No. Igual, a veces, es al revés. Tú has sido siempre mi prioridad, pero no siempre mi elección. Hoy te he elegido. Pero eso ahora parece que importa poco. Como que casualmente suene Bon Iver. Y seguramente esta noche tampoco duerma bien, aunque no sea por el mismo motivo. Demasiada intensidad del pensamiento de chocarse con otros. Cada vez más pequeña. Lo de perderse ya ni cuenta. Lo de encontrarse ya se pierde. Puede que tengas razón, puede que no sea Barcelona. Siempre es uno mismo. Pero esta ciudad aprieta y ahoga. Y no tengo metrónomo que se acompase. Una huida hacia delante, como ya cantan algunos. En realidad es volver hacia atrás. Deshacerse en los pasos, rectificar al revés. Volver a lo sencillo, a lo ancestral y primitivo. Donde el Sol marca al reloj y no al contrario. Donde todo recobra el sentido original. Una hermenéutica de la vida. No, no me gusta la muchedumbre. Ni sonreír cuando no lo siento así. Aunque pueda ser mi alter-alter ego. La ficción siempre está ahí. La ficción que a veces es nuestra auténtica realidad. Pero solo a veces. Luego queda la fisura. La fisura del abismo real. Lo invisible que se hace visible. El autor que se apodera del personaje. Que le da nombre. Que le da su nombre. Bueno, supongo que son las pegas de vivir en la contradicción, en la absoluta ambivalencia. A momentos te quedas en punto muerto y la palanca no cede. No es equilibrio, no. Son tablas de fuerzas. Y ahora te echo de menos. O echo de menos esa quietud que antes odiaba. Esa calma que me ponía nerviosa. Si, siempre hacemos elecciones.
sábado, 22 de noviembre de 2014
Cum clavis
Elecciones, sí. Siempre tenemos elecciones. Toda la razón. Elecciones que son prioridades. No. Igual, a veces, es al revés. Tú has sido siempre mi prioridad, pero no siempre mi elección. Hoy te he elegido. Pero eso ahora parece que importa poco. Como que casualmente suene Bon Iver. Y seguramente esta noche tampoco duerma bien, aunque no sea por el mismo motivo. Demasiada intensidad del pensamiento de chocarse con otros. Cada vez más pequeña. Lo de perderse ya ni cuenta. Lo de encontrarse ya se pierde. Puede que tengas razón, puede que no sea Barcelona. Siempre es uno mismo. Pero esta ciudad aprieta y ahoga. Y no tengo metrónomo que se acompase. Una huida hacia delante, como ya cantan algunos. En realidad es volver hacia atrás. Deshacerse en los pasos, rectificar al revés. Volver a lo sencillo, a lo ancestral y primitivo. Donde el Sol marca al reloj y no al contrario. Donde todo recobra el sentido original. Una hermenéutica de la vida. No, no me gusta la muchedumbre. Ni sonreír cuando no lo siento así. Aunque pueda ser mi alter-alter ego. La ficción siempre está ahí. La ficción que a veces es nuestra auténtica realidad. Pero solo a veces. Luego queda la fisura. La fisura del abismo real. Lo invisible que se hace visible. El autor que se apodera del personaje. Que le da nombre. Que le da su nombre. Bueno, supongo que son las pegas de vivir en la contradicción, en la absoluta ambivalencia. A momentos te quedas en punto muerto y la palanca no cede. No es equilibrio, no. Son tablas de fuerzas. Y ahora te echo de menos. O echo de menos esa quietud que antes odiaba. Esa calma que me ponía nerviosa. Si, siempre hacemos elecciones.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Me consuela saber que cuando no me atreva a escribir lo que ocurre habrá escritos que me lo contarán, como este.
ResponderEliminarLas llamo casualidades porque así me lo enseñaron, pero son mucho más que eso.
Gracias.
Siempre hacemos elecciones. Y siempre fallamos. O no. Y da igual porque por el camino sólo se pasa una vez. Lo del río y todo eso, que nadie se baña dos veces en el mismo. Qué va, estamos todos en el mismo estanque, juntos, estancados, toda la vida.
ResponderEliminarA veces nos ahogamos mientras flotamos.
Un beso :)
Jajaja ¡Qué manera de desmontar a Heráclito! Lo del estanque no sé, pero sí que hay algunos fantasmas que cuestan dejarlos ir. Por nosotros y por ellos mismos. Y sí, siempre elegimos. Pero el acto es presente y lo demás no suele verse en ese momento.
EliminarUn abrazo ;)
Jajaja transgresión nivel máximo hoy ;) en el momento de la decisión se carece de la perspectiva para evaluar. Pero en el momento de la evaluación se olvida ese hecho. Habríamos hecho otra cosa? No, porque éramos otros.
Eliminar:*
¡Pero entonces le das la razón a Heráclito! Jajaja :))
EliminarJajaja es tan relativo que me confundo a mi misma! Un poco si, es cierto. Pero hay un punto de estancamiento, reiteración y regodeo que no sé si él comparte. De todas formas: no soy yo una profesional en tales temas, así que ahí de seguro me gana usted por la mano ;)
Eliminar