Hace demasiado que no escribo porque, quizá, hace demasiado que no tengo nada que decir. Hoy seguramente que tampoco y este título no es significativo. Solo es una canción. Pero tengo ganas de decir algo. Eso sí me parece significativo. Muchos poetas imberbes que igual sí han dado que decir esta noche. ¿Por qué escribo? ¿Por qué no escribo? No creo que la excusa sea la ocupación. No, ya lo dije, es que no tengo nada que decir. ¿Seguro que es eso? Hay reencuentros que despiertan. Y cambio a Oso Leone que siempre me lleva a ese lugar. Justo me escribes y te recuerdo lo importante que eres para mi. Igual no eres consciente. No importa. Pero estoy aquí, como antes hacía, casi cada noche. Una efervescencia. Menos dramática, espero. De otra manera. Ya no puedo volver a ese lugar. De hecho, tampoco quiero. Aunque siempre lo añore. Siempre sentirse el muñeco roto, siempre seré el muñeco roto. Como alguien dañado. Pero todo me va bien, todo va bien. No puedo quejarme. No quiero quejarme. Ya no me lamento. Pero ¿no lo estoy haciendo de algún modo? Y paro, para fumarme unos cigarros comprados en Portugal. ¡Oh! No caeremos aun en la saudade. Pensar en otra vida posible. Suena a escape, suena a salvación utópica. Igual se puede llevar a facto. Y ahora "Ficus II" abre el camino. El tiempo en esta ciudad se está acabando.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario