viernes, 18 de octubre de 2019

Hoy como cualquier otro día

Hoy igual no tengo realmente ganas de escribir, igual son las ganas de explotar. El contexto de Barcelona no ayuda. O justamente lo contrario. Y los encuentros con una misma en autodefensa. Tristán se ha subido al escritorio a dar apoyo. Estoy cansada de sangrar 20 días al mes, del dolor continuo, de una tristeza y desesperanza que se corta con cuchillo alrededor, pero, mira, justo es cuando más ganas tengo de tocar. Y escuchaba los temas que grabamos con Sibila, y pensé en todo lo que no estamos haciendo y porqué algo tan grande se quedó parado. Al final somos un poco siamesas pero tú ya estas en otra liga. Dejo la puerta abierta, siempre, a que eso suceda. Me haría sumamente feliz. Ahora viene ese hueco tranquilo, en el que respiras y sonries, y todo se relativiliza. Suena de nuevo Oso Leone, no sé qué tiene ese disco. Mokragora, digo. Igual son esos espacios. Esos espacios necesarios. Que siempre tenemos la angustia de llenar. Con lo que sea. Sea Música. Aunque la mayor parte del tiempo sea silencio, que también es parte de ella. Y también vuelves tú, un fantasma irremisible, al que sonrío sin poderte abrazar. Maldito por irte antes de que acabase la fiesta, cuando al final era tu fiesta. Bueno, no, la de todos. Interrumpición mayor, debo parar. Continuará.

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