Hace casi un año que no escribo, pero bueno, ha sido un año muy raro y muy jodido para todo el mundo. No escribo en ningún lugar porque ya no hay palabras, solo vivencias que nos sacan de donde estábamos y nos dislocan un poco más, si cabe. El último post fue muy duro para alguien que no debía recibirlo. Se cumplía un año de una gran pérdida - y este año he tenido otras tantas- y no sabía como paliarlo. Cansarte de remar, querer que respire otro por ti. Pero sabemos que eso no es así. Pido perdón, eso no era necesario. O bueno, no todo en parte. De hecho no sé porqué he empezado a escribir hoy, siempre falta aliento. De nuevo This is the kit y su nuevo disco. Una luminosidad que araña, que abruma. Sinceramente, no sé dónde me encuentro. Y no es tan malo eso. Me siento un vagabundo queriendo salvar momentos. Quizás personas. Me dedico a lo básico, a lo mínimo, lo correcto, me absurdo, me aburro, me revierto, se cruza, me giro, me veo, vuelvo al inicio. Casi un mantra. Ya no hay pena. No estoy tan mal, sonrío a menudo, sin más. Me he vuelto simple. ¿Al final era eso? No sé, echaba de menos esto, la verdad. Siempre hay como una semilla de destrucción que nos mira a la cara, nos discrepa. ¿Quieres ser esto? ¿Puedes ser esto? Pero luego está todo lo demás. Cada vez miro más al cielo y menos al espejo. Ya no me exijo lo que ya no puedo ser. ¿Por qué seguir mintiendo? Tengo derecho a ser mediocre. Pero puedo ser mucho más. Solo necesito un momento. Un abrazo.
martes, 10 de noviembre de 2020
Hoy
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario