martes, 26 de agosto de 2008

Noches que son amaneceres


Esta noche me va a volver a dar el amanecer. Ya son las cuatro y mi nuevo horario de sueño no creo que me deje caer en la horizontal demasiado pronto. Hoy al menos no toda la culpa la tienen las divagaciones filosóficas baratas, esta tarde-noche he salido de casa y he ido al cine. Aunque he de reconocer que una vez que te adentras en la cueva esteparia el exterior empieza a carecer de interés. O al menos casi todo.

Vestirte medianamente aceptable, coger con ansiedad el metro abotargado. Ruido. Más ruido. Un libro de Nietzsche sobre los preplátonicos y Cuchillo sonando bien fuerte. Llegar al epicentro neurálgico de Barcelona y desear llevar el bolso lleno de dinamita para hacerlo estallar en pedazos. El bolso no, el centro. No suelo ser tan radical, sólo a veces, por suerte. Pausa.

Cerveza tranquila en bar moderno. Poca conversación, cada una en su globo propio. Prisas por coger buena butaca. A mi en realidad me da igual, hoy no tengo prisa ni por respirar. El caballero oscuro nos acoge en sus alas durante dos horas y media. ¡Diosa, dos horas y media! Yo notaba que se me hacía un pelín larga la película y que mis piernas se empezaban a entumecer por no decir lo que le sucedía a mi vejiga, pero he flipado bastante. Y más porque ya no hay metro de vuelta y tengo la cabeza en tal nube, que se me hace impensable llegar hasta Plaza Cataluña para coger el bus. Al final no es tan grave y en apenas media hora estoy en casa. Eso sí, me he quedado con ganas de al menos poder darte un beso. Y sé que hoy soñaré con el Joker (jodidamente espectacular) y sobre todo con el personaje de Dent ya sin la mitad del rostro.

LLegar a casa y poder tener un rato de conversación en el salón. Conflictos bélicos, la credibilidad de los medios de comunicación, la evolución de mi disertación, entre otras cosas. No tengo sueño así que decido seguir con ella. Liquido el tema de la poesía y tragedia griega en unos párrafos y me sirvo una copa de vino blanco. Me gusta tinto pero no queda, igual consigo educar mi paladar entre otras cosas.

Ahora escribo esto, para nadie en especial. Aunque tengo ganas de compañía, de explicar estas banalidades apoyada en la cama mientras me termino la copa. La gata esteparia no siempre es solitaria.

1 comentario:

  1. LeChatte, te devuelvo la visita.

    Algo es seguro hoy en día: tus banalidades y las de cualquiera ya pueden ser 'oídas', gracias a los blogs.
    En todo caso, ni siquiera nosotros mismos sabemos separar lo banal de lo especial en nuestra cabeza, te lo aseguro. Así que no te menosprecies a tí misma (hay pocas cosas tan feas como hacer eso).

    En otro orden de cosas. Ciertamente: el personaje del Joker es sublime. El mejor Batman desde la del '89, sin duda.

    Un saludo.

    ResponderEliminar