
Anoche, entre insomnios y palabras dirigidas a mi misma, me di cuenta de mi desarraigo, o más bien, la raíz del mismo. Esa sensación de anexo que me persigue, que me hace sentir como ahora me siento. Ninguna mujer podrá paliar ese abrazo, ningún hombre. Nadie podrá abrazarme como la gran mano que acoge a un niño. Esa es mi pena. Porque yo, la única que podría paliarlo, la única que debe y puede superar ese hiato que hay en mi misma, no sabe soldarlo. Ese es mi dolor. El mío no es de otra vida ni de otra persona, es de ésta, es de mi. Buscaba en otros cuerpos lo que no puedo reconciliar conmigo misma. Seguía las normas de un juego, que no es el mío. No, para mi la vida es mucho más que esto. Y por ello, me niego a seguir la inercia. Es una carta de suicidio o una carta de renacer. En este momento, en este maldito momento, no puedo ser más sincera conmigo, ni con vosotros. Igual, no puedo ser más yo. Igual mi "yo" no es más que un fraude. Algo que podría haber brillado pero no ha sabido cómo. Algo que en realidad no ha sido nada. O igual todo lo contrario, y no lo he sabido ver. Ahora no importa. Al menos, a mi no me importa. Estoy cansada demasiado pronto.
Ahí queda.
Pase lo que pase.

Es una pena que excede la instrucción, las respuestas válidas, una mano amiga demasiado firme. Una pena indiferente a los retoques, empantanada en una melancolía sin fin. ¿Acaso dejaré de jugar sólo porque sea vana? Tienes miedo y te hartas de sudar. Pero no sabes de qué tienes miedo. Lo único que sabes es que va a suceder algo malo pero no adivinas qué. O peor aún, que nada va a suceder. Y tus ojos permanecen secos.
ResponderEliminarUn saludo.
La oportunidad de la grieta. Su mala cara. Nos hace ver más allá del límite. Y sin saberlo. Ya estamos salvados. La putada: no sé que tendrá el tiempo que cada vez nos hace más vulnerables. Te veo el viernes. Mientras tanto...
ResponderEliminarhttp://rapidshare.com/files/226824758/Wish_You_Were_Here.zip
...la vida alucinada.