jueves, 24 de septiembre de 2009


Y llega. Y llega el momento, que tras la muerte figurada, tras pensarse en la nada, decides seguir adelante. No es más que una inercia obligada hasta que algo suceda. No por magia, obviamente, requiere de un esfuerzo masivo y casi confluyente con el mundo. A momentos casi puedo sentirlo. Salir de una clase sobre Artaud me hace pensar que no soy la única - no es algo sobre lo que dudase en ningún momento- que sufre. Algo como un dolor inherente a la vida. Pero no como mártir (siempre he odiado esa posición, demasiados santos ha habido en la historia). No. Es cómo antes algo comentado y elucubrado. Ahora escucho Smashing Pumpkins y me trae a tiempo atrás, y ver que siguen, me da como un algo. Acompaña en esta maldita soledad de estar a descompás con uno mismo. Porque no es más que eso, una des-sincronización para con uno mismo. Y todo se tambalea - sí, las copas de más también lo hace, pero de lo que hablo es de otra cosa- y pierdes el norte y el sur, el este y el oeste. Y la diferencia entre dormir o seguir mareas no se distingue, y piensas que tu aportación al mundo es casi como un anuncio televisivo, que puede hacer caer a alguien o pasar desapercibido como un guiño, un suspiro. Te hace pensar si esa forma de "de hacer vivir la vida" ( y sí, lo pongo entre comillas no como cita si no recalcando esa doble forma de la frase) vale la pena. Es decir, de si ese despertar y repetir una serie de acciones concatenadas con aparente sentido coherente tiene congruencia en sí. O si al menos, tiene algún tipo de aportación hacia mi persona. Y todo esto es sumanente dudoso. Puedo seguirlo, lo sé. Igual que puedo aprobar, como he hecho, casi un curso de filosofía con ponerme una semana sin pasar por clase. Pero eso no le da valor, es no le hace más interesante o más importante. Eso no suaviza todo lo demás. casi lo acrecienta. Igual estoy maldita, igual me he creado una desdicha de la que no puedo desdecirme. Yo no he sido siempre así, pero puede que me haya enturbiado haciendo remarcar todo este melodrama o puede que, a veces, así no se diera. Ya dudo de quién he sido y quien soy, Y eso, irremediablemente, me lleva al concepto de locura. Sí. Locura. Pasada la ansiedad adolescente, pasada la supuesta inestabilidad de "esos años de ubicación", veo que aún sigo sin casa. ¿Y entonces? ¿Sigo en la inmadurez precaria y vulnerable que perece en busca de Peter Pan o es que me perdí hace tanto que es tan irreconciliable mi encuentro con mi propio yo, que me perdí en el camino y ahora divago en un ser que no es ni mi propio ser? Sólo de pensarlo, creo que enloquezco de verdad. Ahora prefiero no pensar, por si acaso. Por si acaso.

.










2 comentarios:

  1. A veces creo que igual es tarde. Que el pensamiento ya se sobrevino... Igual

    ResponderEliminar
  2. ... ayer escuchaba esa canción inconscientemente... La avenencia de tus palabras no me causa precisamente un efecto balsámico. Anhelo encontrar.

    ResponderEliminar