sábado, 13 de abril de 2013


En apenas 48 horas cumpliré 29 años. Que se dice pronto, que se pasa rápido. Rápido según se diga, con más pena que gloria. La gloria es para lo héroes y yo aún no he tenido el aliento. Entonces es cuando te da por mirar un momento hacia atrás, lo que se queda, lo que no vuelve. Los destiempos. Aún creo que eso era necesario, para ambas partes. Ahora, que me rompo en lo inconmensurable como si no hubiese sido yo la causa del efecto, no lo tengo tan claro. Ahora todo es vacuo. Y vuelves de otra manera. La distancia es otra, pero es distancia. En apenas 48 horas, cumpliré 29 años. Y empiezo a pensar en todo aquello de lo cual renegaba, i.d., una casa, una familia. Esa calma, estar en casa. Todo lo que quería estaba ahí, pero de otra manera. Intentas la evasión, pero todo te vuelve a lo mismo. Idiota, sí, idiota. Al final se fue la luz y sólo quedó la lámpara de sal con  su luz cambiante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario