domingo, 10 de noviembre de 2019

Las noches que no son

Patrones de arpegio. 1-3-5, 1-b3-5-b7... En eso estaba, y luego te lo explicaba. Bueno, a ti no. A ella, al final este blog es para ti. Se lo expliacaba a ella, pero después. Después del momento cúspide de sentirme en casa, en otra casa. Luego tocaban decisiones. Y siempre pienso que puedo cambiar el mundo, o al menos el mundo de otro. Todo eso de salvarse. Estoy tan hueca estos días que no sé en qué pensaba con salvar a alguien. Bueno pero ahí estoy, como esa sinergia infinita. Y ahora son pasadas las diez y creo que es la vez que he ido a votar más pronto y no tengo claro de que todo lo que haya dicho esta noche sirva para algo. Tampoco mi voto. Ya, y Sufjan Stevens y su Dios invisible. Sinceramente estoy hastiada y decepcionada con todo el mundo y no sé qué me da, que eso me viene a interpelar que eso va conmigo. Pienso en la noche otra, en mi yo otra, en un todo otro. Pero no, esto es lo que ha sido y no me queda gran cosa. Espero que te haya servido. De algo. Gracias.

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