sábado, 5 de diciembre de 2020

Como siempre, me inicia un tema, de nuevo "El part" de Anna Andreu. Y es un disco que me sigue removiendo sin saber bien bien por qué. Pero ha sido esa maldita melodia la que me ha estado acompañando todo el rato, todo el rato estos meses. Casi obsesiva. No, ¡obsesiva! ¿Qué parto me estaba realmente removiendo? A veces pienso que esta primera cuarentena fue un parto emocional-social-quelquechose. O un despoje. Más bien como si todo lo que no funcionase fuese la placenta que fue tan necesaria pero que ahora debes despojar. Porque ya no sirve. Porque ya no es. Pues mira, igual fue ese mi parto (como el de muchos otros) (((inciso porque suena una música tan maravillosa que me obliga a repensar lo impensado: Otro de Anna y Noko Woi))) 

 Vale, todo esto es trampa, como ser-se pero no ser. como ocultarse y hacerse visible. Suena Fausto.


No, no sé escribir, ni sé decir, y es como el gran engaño de todo esto. La parafernalia, lo absoluto, nada. 

Te puedo contar las roturas

pero solo espero agujas en el punto justo.

Te puedo decir que no pasa nada

pero lo áspero del tiempo dice lo contrario

Me pido sonreir por ti

y me que queda un vacío.

Me pido sonreir por mi

y me queda un río.

Uno  que fluye sin fin

¿El no fin tampoco es nada para ti?

Yo, solo espero.



No hay comentarios:

Publicar un comentario