Realmente no sé si hoy quiero escribir, pero lo fuerzo un poco. Creo que me sienta bien retomar estas viejas rutinas. Ha sido un día complicado con sus cosas bonitas. Complicado, por mi madre que aun no sé qué hacer con todo eso. Bonito, por gente que te llama y te trae amor y cercanía. No sé qué poner de música y no sé escribir en silencio. Pienso un momento. De hecho, necesito algo para tapar la música del narcopiso-vivienda de arriba, que hoy está animado. Debe ser fiesta privada porque han denagado acceso a varios yonkies airados. Voy a jugármela con una lista de Spotify: "Éxitos que se te han escapado este 2020". Promete. Empezamos con Nick Cave, ni tan mal. Cosmic dancer, un tema muy Bowie. Ahora en blanco. Me ha apaciguado hablar con A. este rato, es la segunda llamada de hoy y hacía tiempo que no hablábamos. Está muy bien, ha encontrado un trabajo que le llena y que tiene don para el. Y compartimos toda la música del mundo. Pese a que hace muchísimo que no nos vemos, una llamada acorta tiempo y espacio. De nuevo, sentirse un poco en casa, cuando no se tiene. También hablo con R. que está pasando un infierno pero está trabajando mucho por salir de ahí (y yo me desvivo). Pero no hablaré de eso aquí, porqué sé que me lees en algún momento (o no). Y luego la frustración musical. Bueno, he jugado un rato con el guitarlele. Quizás me da la comodidad y sencillez que ahora busco aunque no palíe todo lo demás. ¿Por qué tanto miedo? ¿O es solo pereza? Lo que decía en el anterior post: recuperar la pasión. Me hastía lo que escucho, retomo a Apparat. Quelque chose. Y suena justamente Goodbye y está canción siempre será P. Y hará dos años en unos días desde que te fuiste así, tan inesperadamente. No paré de verte en sueños casi medio año. Ahora se ha pausado, pero justo hace unas semanas volviste. Casi quiero que sea así. Hablamos. En el sueño me cogías la mano izquierda con fuerza, estaba a tu lado, y me explicabas algo. Te reías. Estabas feliz y yo contigo. Te echo mucho de menos. Esas risa complices y comentarios maliciosos en La Pradera. Las tardes muertas en tu casa. Tus plantas en el patio. Esa música que nunca conocía y me enseñabas, como cuando nos conocimos en la ESO y me dejabas CD's en el pupitre, de grupos que marcarían mi vida, CD's de tu hermano copiados. Como OK Computer o Kid A de Radiohead. Me marcaste, cabrón. Pena que muchxs (sigo sin saber posicionarme con el plural) no te vieran así. Es tan fácil juzgar, ¿no? Yo la primera. Suena Arcadia, este tema tiene esa rítmica que me flipa, siendo lo más tonto del mundo. Siempre me energitiza. Cómo si hubiese otra oportunidad de golpe. Quizás sí. [Inciso] salí al minibalcón a recuperar aire y tenía razón con lo de la fiesta privada arriba. Otros adictos de bajón porque no pueden subir. Qué ganas de encontrar mi cuarto propio, pero que no sea un cuarto como ahora. Mi piso propio. Dejar la burbuja como cuando vivía hace 16 años con mis padres. Sentirme en casa todo el rato. Creo que va a cambiar muuuchas cosas. Sobre todo la música. Dejar de cohibirme. De hecho en estos dos días sola, ya soy una otra. Vuelvo a Helios, a ver si cierro el día y su noche. Me recuerda a esas noches en Passeig de Sant Joan estudiando para la carrera de Filosofía el día antes del examen, todo el ecritorio lleno de libros, el cenicero atiborrado de colillas. Silencio y humo. Toda la noche para mi. Siempre me da paz y alegría ese recuerdo. Curioso porque seguro que estaba lleno de ansiedad de todo lo no hecho. Pero ese balcón es como un bálsamo ahora. El olor de la noche de verano, toda la fuerza de la vida. Ay. Como añoro eso. Y esta música me lo devuelve siempre. Es un cálido abrazo. Nada que ver con lo que tengo tangiblemente en estos últimos cinco años. es evidente el cambio. De hecho, ya he tardado demasiado, no hacía falta un narcopiso encima. Espero que todo confluya.
jueves, 17 de diciembre de 2020
Una noche de diciembre
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