martes, 15 de diciembre de 2020

Safe-place_safe_person

Hoy cambio de registro sonoro. También ha sido el choque necesario para que, al final, venga hoy a desbarrar por aquí. Lucius works here o su otro alter ego Johannes de Silentio. Encuentros. Reconocimientos. El otro día, en esa asamblea debatiendo sobre lo que se supone que es un safeplace, me daba aun más cuenta de lo poco que sé de nada, pero también, de lo aséptico que a veces pueden ser algunos términos. El lugar seguro no es el continente si no el contenido, eso es claro. Por mucho que trabajes el lugar, siempre falta quien lo habita. Por suerte, al menos en este colectivo, no se ve mala baba. Pero en general, todo es un poco terrorífico. El miedo a lo extraño y a lo que no se comprende. Sentirte una persona enferma, que te tachen médicamente de tal, cuando solo tienes una sensibilidad o concepción del mundo diferente. Y sí, hablo desde el privilegio de mujer blanca occidental, no es un tema de piel. Pero solo puedo hablar por mi, lo otro me parece hipocresía. Hace años que me pasó algo que hizo darme cuenta que en realidad no había nada tan malo conmigo. Empecé a hablar, quizás para algunoas demasiado. Sí, ahora es como un torrente irrefrenable. Quizás he perdido mucho, pero creo que he ganado más. Y peso menos dejando lastres. Loas - ya no me identifico con ningún pronombre ni determinante y sigo buscando - que quedan me ha dado tanta luz que ya no veo al resto. Hace rato que giré a Ólafur Arnalds. Buscar lo conocido, estar en casa. Vuelven algunas personas, te reconoces. Pero la gran parte y para la gran parte, es como una tabula rasa. Cuesta encontrar el lugar, ya ni el momento. Creo que por eso me ilusionó tanto este nuevo colectivo. Donde nadie sabe quien soy y puedo ser(me) por completo. Sin juicios, sin apelaciones. Y loas que quedan de atrás, son el regalo. Espero que yo de alguna manera también lo sea. Es complicado conocerse pero aun más mantenerse. Porque dejamos de ser eso que somos. Y nuestros nuevos yoes a veces no se encuentran. Sorprende que pueda dejar esa huella en alguien. Que perdure tanto en el tiempo. Es un día raro. Joep Beving Ab ovo qué tontería de melodía que siempre me da escalofríos espinales. Escribo con interrupciones todo el rato, porque yo lo permito. No debería ser así pero como todo esto es automático y sin más, también igual tiene gracia la incidencia aunque me corte el hilo. Ahora toda música me molesta y me cuesta encontrar el playground. Tiro de la carpeta saco-roto, sorpresa. Este vino es muy bueno. Me lo subvenciona mi padre. Un tema que algún día abriré, pero no sé cómo ni por dónde. Sólo espero que no se pregunte de dónde viene mi alcoholismo puntual y agudo. Ni tanta rabia ni tanto dolor ni tanto silencio. Llega Navidad, la primera Navidad los tres solos. La primera Navidad después de saber muchas cosas. Dame vino, Padre. Dame vino, para callar todo o par a hablarlo todo. Buff, salgo al pseudobalcón de la habitación a respirar aire pero aun está más viciado, lo yonkies se van sucediendo al narcopiso de arriba. Al menos llueve y suena: "Eres tú, eres tú, eres tú, puedo adivinar esta es tu oportunidad, lo que has prometido cumple, solo quiero bailar y aunque tome algo de tiempo, bate lento y ya verás, que es desde lo que de pequeña siempre he querido lograr, ahora ven a mi" de Pumarosa. Espero que sea mi oportunidad, mi hermana predijo con su numerología que este 2021 era mi año 1, de recomienzos, de empezar de cero. Ojalá tenga razón. Luego, a veces, miro a Tristán y todo me da igual. Solo quiero volver a apasionarme. Por la música, por la vida, por todo en general. Siempre vienen conatos, falta fraguarlos.

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