viernes, 22 de enero de 2021

Todo bien


 

Hoy es uno de esos días tontos en los que no pasa nada especial pero sonries cuando se acaba. Que estás feliz, vamos. Nada en especial: dormir bien, jornada laboral sin sobresaltos, volver a ensayar/trabajar musicalmente tras mucho tiempo, ver a alguien que quieres tras otro tanto y tener la casa para ti, de nuevo. Y poder poner la música de fondo sin cascos y cenar en el comedor a deshoras. Un poco eso que comentaba más abajo, hoy es hoy. Eso me decía Lispector (como me alegro siempre de visitarte, Prole, y todo lo que me llevo contigo). Me gustaría citar algunas frases de Un soplo de vida de ella, de lo poco que empecé a leer ayer, que siempre me interpela. Uff ahora suena Up the letters de DM Stith tan tenebrosa y visceral. Vuelvo: 

Esto no es una lamentación, es el grito de un ave de rapiña. Irisada e inquieta. Un beso en la cara muerta. 

Escribo como si fuese a salvar la vida de alguien. Probablemente mi propia vida. Vivir es una especie de locura que la muerte comete. Porque en ellos vivimos, vivan los muertos. 

(...) Nunca la vida ha sido tan actual como hoy: por un tris no es el futuro. (...) Hoy es hoy. Me sorprendo y al mismo tiempo desconfío de tanto que me es dado. Y mañana tendré de nuevo un hoy.

[Qué raro un párrafo en este blog, ¿eh?] Pondría mucho más pero prefiero que os leáis el libro conmigo o lo releáis. Ahora Thom Yorke. Siempre tan iluminador y obscuro. Estoy contenta por volver a tocar, a componer (pese a mi trifulca interna). El primer disco del guitarrista, EOB, de Radiohead no está nada mal. Van sonando. Cito más que hablo, lo sé. Por eso compongo tan poco. Síndrome de la impostora o la de todoloquehagomesuenaaalgo.  Justo hoy pensaba, hablando contigo que pasas este delicado momento, en lo mucho que he cambiado. Sinceramente, de adolescente no pensaba llegar hasta aquí. Sé que es muy común pero, de verdad, fue muy complicado. Una depresión atroz de años, que parecía incurable que se sumó a una ansiedad paralizante. El afuera era un abismo; los demás, un infierno. Bueno, no, no era Sartre, el infierno era yo. O para rizar con Ortega y Gasset, era yo y mis circunstancias. Tantas terapias y caidas, tantos excesos y carencias. Algunas aun siguen. He cambiado pero sigo siendo. No, no es fácil ser(se). Con esta contracorriente. Este nuevo virus solo ha hecho que aflorarlo todo. Pese así, esta siendo una época remarcable, lo vulnerable toma importancia. El desastre propio tiene lugar, sirve de algo. Y me gusta pensar también en el río de Heráclito. En el eterno cambio. Esto tampoco será para siempre. Nosotros menos. Mi cambio debe ser inminente pero no precipitado, al menos el de lugar. Estar como hoy, tranquila. Pero no quiero más desasosiego. Si debo encontrar un hogar, será como debe ser. [Parón] Mando mi última idea a C. Su mensaje es más que alentador, ya me siento menos impostora, o, al menos, impostora con peso. [Otra pausa, intermedio] Pienso también en lo que era y echo de menos. El otro día vi una peli bastante mala mexicana pero que reflejaba esa adolescencia desbocada. El querer llegar al fin de todo.Es como algo que me niego a dejar pero que tampoco me deja ser. Esa eterna disputa. Pero creo que esta diatriba la dejo para otro día, ya me cansé de desbarrar. Buenas sean lo que sea. 

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