lunes, 14 de julio de 2008

Ciudad insomne


La noche no me deja dormir. Ni la ciudad con sus llantos de sirena de asfalto. Quizás sea la luz que se filtra sin permiso entre las rendijas de las contraventanas o puede que simplemente el calor que se pega a la piel que se pega al colchón. O la naturaleza hambrienta con su zumbido incansable y obstinado. Ni siquiera el mundo onírico reposa laxo algún segundo, como si tuviera que vaciarse por completo, apresurado, a veces turbio, a veces diáfano y refinado. Pero siempre en color, siempre demasiado vivido, traspasando todos los estratos que se esconden tras el párpado abierto. A ratos el libro lee, a ratos la pluma sigilosa y al acecho como si, en cualquier momento, asomase la suculenta presa que nunca aparece. El balcón frío de piedra y de charcos pretéritos pero cálido de olor blanco sureño, que evoca esas raíces innegables pero lejanas. Y así, las horas cambian de dueño. Y así, participo de ello. La noche no me deja dormir, pero he de reconocer que yo, a veces, tampoco le dejo dormir a ella.




Sonó en algún momento: Tricky - "My mermaid"

No hay comentarios:

Publicar un comentario