lunes, 17 de agosto de 2009

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Que el sueño no venga no es excusa. Y si no viene es por algo. Es por algo y es porque estoy inquieta. Inquieta por muchas cosas. Cosas entre las cuales, y en alta posición, tú te hallas. Bebiendo gintonics, cosa que odio, buscando el sueño para ver si encuentro algo más que sombras. Sí, estoy turbia y desacelerada. Lo siento, también sé que me escasea la palabra verbalizada y sonora cuando realmente importa y que suelo ser bastante obscura en ocasiones, pero no todo resulta tan diáfano. Al menos la mayoría de las veces. Y estoy triste, sí. Y no por el insomnio, que en realidad es sólo el efecto de la causa. Estoy triste porque soy sumamente idiota o impulsiva o ilusa o como se quiera conceptualizar. Siempre peco de ello, y dadas las experiencias, seguiré haciéndolo. Me culpo, pero muy superfluamente. En el fondo sólo me arrepiento después, y es un arrepentimiento relativo aunque lo de 'relativo' también sea un adjetivo demasiado avasallado. Nos libra de la concreción, cuando es necesaria y de especificarnos, cuando nos pertoca. Así no nos "mojamos" en demasía. Triste, porque la distancia en la cercanía duele y da que pensar. Pensar, en si soy yo que estoy lejos o tú que no te acercas. Y entonces es cuando las palabras que no se han dicho - que aún así existen- se rompen en los dientes y rebotan en la cabeza. Los pensamientos hipotéticos que no llevan a ningún lugar específico pero sí nos mandan a otros estratos. Y por ese miedo, infundado o no, me alejo irremisiblemente.

Todos somos niños perdidos, unos más que otros, otros quieren perdurar en esos laberintos y unos quieren ser encontrados. Yo sólo quiero algo más sencillo. Yo sólo la quiero a vos.

Ahora, al menos, espero poder dormir.

Sonaba: If you don´t want me - Perry Blake

"If you don't want me
Let me know
If you don't need me
Then let me go
If you don't love me anymore
Then you don't love me any less"

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