sábado, 1 de agosto de 2009


Es sábado de ocaso
y suena Helios muy fuerte
y no puedo concentrarme
no puedo leer
ni escribir
ni atender a nada concreto.

Y la brisa corre por la casa
vacía
Y los ojos se nublan
Y pongo lavadoras
y miro la cama desierta
y desnuda

Y fumo
y pienso que es una pena que estés
lejos
y quiera abrazarte tanto.

Y me sirvo dos dedos de vino
porque si son cuatro
habrá el doble de desencanto.

Y aún es de día
mientras más cigarrillos
crean mi pequeño cementerio
sobre la mesa.

Mi boca que no habla
que sólo inhala
entre muecas y muescas.

Y te echo de menos
ahora no
ahora más

Todavía es de día
y un dedo menos
o dos
de más.

Todo está contenido
pero como a punto
a punto
a punto
a punta de flecha
y de cuchillo.

Es una pena que estés lejos
y yo no esté cerca.
Y esta ciudad tan hueca
ahora
que aún es de día.

Es sábado de ocaso
pero éste ya cae
pero el humo continúa.
Aquí.
Aquí.





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